Condenamos la agresión imperial a Venezuela y el secuestro del presidente Maduro y su esposa. Nos solidarizamos con el pueblo bolivariano
de el Grupo de Reflexión de América Latina y el Caribe, GRALyC, expresamos nuestra más firme condena a los injustificados actos de guerra cometidos la madrugada del 3 de enero de 2026 por fuerzas militares de los EEUU, que han costado numerosas vidas de hombres y mujeres, patriotas bolivarianas. Los ataques causaron daños materiales de gran consideración a una sociedad que solo aspira a vivir en paz, en libertad y ejerciendo su autodeterminación soberana.
Condenamos el secuestro del legítimo y constitucional Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros y de su esposa, Cilia Flores, exigimos el respeto a su vida y a su dignidad. Los EEUU no tienen ninguna jurisdicción para juzgar a un mandatario de otro país, al que además, secuestraron.
Afirmamos que, en este caso, son las autoridades de EEUU las que están cometiendo delitos gravísimos, que deberán ser sancionados con firmeza por la comunidad internacional.
Estos actos de guerra injustificados constituyen flagrantes violaciones al derecho internacional, a la Carta de Naciones Unidas (ONU) en su artículo 2, y a la paz de un continente que se precia de ser territorio libre de armas nucleares y zona de paz. En este sentido las agresiones imperiales violan también el artículo 3 de la Carta de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Las acciones de agresión no contaron en ningún caso con la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU, y tampoco fueron autorizadas por el Congreso de los EEUU.
Manifestamos nuestra más firme solidaridad con el legítimo gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, y con su valiente pueblo, injustamente castigado por las armas del agresor gobierno de los EEUU. Hacemos llegar nuestras muestras de pesar a las familias de las y los fallecidos, y deseamos la pronta recuperación de los heridos.
Exigimos a la comunidad internacional, al Consejo de Seguridad de la ONU, a los organismos regionales como la OEA y la CELAC, la firme toma de posición en este tema, para garantizar que acabe el derramamiento de sangre, la agresión extranjera contra un país soberano, y se produzca el regreso inmediato del presidente Maduro a su patria.
Reafirmamos que un ataque contra una nación hermana de la Patria Grande, en este caso Venezuela, es un ataque a todos los pueblos de Nuestra América. Insistimos, finalmente, que cualquier diferendo entre países debe resolverse por la vía del diálogo, y cualquier conflicto interno debe ser resuelto por medio del diálogo entre compatriotas.
¡Venezuela no está sola!




