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¿Fruta, yogur o sándwich? Las claves para elegir una colación equilibrada

  • Especialista entrega recomendaciones para escoger opciones nutritivas, cuidar las porciones y disminuir el consumo de productos procesados.

Para muchas personas, hacer una pausa durante la mañana o la tarde para comer algo se ha transformado en parte de la rutina. Un yogur, una fruta, unas galletas o un sándwich suelen ser algunas de las alternativas para enfrentar las horas que separan las comidas principales. Sin embargo, que una colación sea habitual no significa necesariamente que todas las personas la necesiten ni que cualquier opción cumpla la misma función nutricional.

Los resultados de la encuesta 5C de Cadem muestran que el 41% de las personas consume colación todos o casi todos los días, mientras que el horario preferido es la media tarde, con un 65%. En cuanto a los gustos, un 35% se inclina por alternativas dulces, otro 35% por saladas y para un 30% esta distinción resulta indiferente.

Pero ¿es realmente necesario incorporar una colación todos los días? Para Erika Veas, nutricionista especialista en endocrino y gastroenterología y docente de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad de O’Higgins (UOH), la respuesta depende de las características y necesidades de cada persona.

“Las colaciones siempre deben evaluarse de forma personalizada. Para algunas personas, incorporarlas todos los días puede hacer que excedan su requerimiento calórico diario, mientras que, para otras, omitirlas podría significar una baja en los nutrientes que necesitan o generar ayunos muy prolongados que afectan su energía. No existe una receta única que sirva para todos por igual”, explica.

Por ello, señala que factores como el estilo de vida, la actividad física y los objetivos de salud deben considerarse al momento de definir la alimentación diaria, evitando asumir que existe una pauta que funciona de igual manera para toda la población.

Priorizar alimentos naturales

¿Qué deberíamos elegir cuando efectivamente necesitamos una colación? Erika Veas recomienda privilegiar alimentos que aporten nutrientes y reducir la dependencia de productos altamente procesados.

“Aunque hoy en día vitrineamos y nos encontramos con una cantidad enorme de opciones envasadas, como nutricionistas siempre debemos poner en el centro lo natural. Una colación ideal es aquella que nos aporta vitaminas, minerales, fibra, proteínas de buena calidad y grasas saludables”, sostiene.

Fruta fresca, frutos secos, aceitunas naturales, huevo cocido y lácteos descremados son algunas de las alternativas que menciona la especialista. Los productos envasados, en tanto, recomienda reservarlos para situaciones más ocasionales.

¿Qué pasa con las colaciones de las/os niñas/os?

La alimentación escolar aparece como otro de los aspectos relevantes del estudio. Según la encuesta, el 89% de quienes tienen hijas/os les envía colación al colegio. Entre los alimentos consumidos aparecen los lácteos (74%), sándwiches (57%), galletas (54%) y fruta fresca (50%).

Para Veas, varias de estas alternativas pueden incorporarse dentro de una alimentación equilibrada, pero existe un elemento que las familias no deberían pasar por alto: el tamaño de las porciones.

“Muchas veces mandamos porciones tan grandes que la colación termina convirtiéndose prácticamente en un almuerzo o comida principal extra, lo que predispone al exceso de peso sin darnos cuenta”, advierte.

La especialista plantea como referencia que una colación escolar puede aportar aproximadamente entre 100 y 130 calorías, dependiendo de la etapa de crecimiento, aunque recalca la importancia de que las cantidades sean evaluadas de acuerdo con las necesidades particulares de cada niño o niña.

El desafío de las colaciones listas para consumir

El estudio también muestra una marcada preferencia por la practicidad. Entre quienes envían colaciones a sus hijos, un 74% opta por productos comprados y listos para consumir, frente al 49% que señala elegir alternativas preparadas en casa.

Ante esta realidad, la nutricionista UOH propone prestar especial atención al etiquetado y la composición de los alimentos. Como orientación práctica, recomienda observar la cantidad y el tipo de ingredientes presentes en el producto, privilegiando aquellos con composiciones más simples y evitando aquellos donde azúcares, sodio o numerosos aditivos tengan una presencia relevante.

Para quienes buscan alternativas sencillas, Veas menciona frutas de estación, compotas caseras sin azúcar añadida, yogur natural, leche semidescremada o descremada, frutos secos, aceitunas y tostadas con palta o mantequilla de maní natural. También propone preparaciones caseras como panqueques de avena y plátano, galletones de avena o pequeñas porciones de queque sin azúcar.

No convertir la colación en una comida adicional

Entre los resultados positivos de la encuesta, Veas destaca la presencia de lácteos y frutas entre las preferencias y que la media tarde concentre buena parte del consumo de colaciones. Sin embargo, advierte que las elecciones deben considerar tanto la composición nutricional como las cantidades.

El objetivo -explica- no es eliminar alimentos ni establecer una regla rígida sobre qué se puede o no comer, sino comprender que una colación debe responder a una necesidad y complementar la alimentación del día, en lugar de transformarse inadvertidamente en una comida adicional.

Así, más que preguntarse únicamente qué llevar en la mochila o tener disponible en la oficina, la recomendación es mirar el contexto completo: qué comemos, cuánto comemos y si realmente necesitamos esa colación. Una decisión cotidiana que, aunque parezca pequeña, puede contribuir a construir hábitos alimentarios más equilibrados.

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¿Eres pensionado de Bice Vida y no recibiste tu PGU? Acá te explicamos cómo cobrarla

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IPS informa medidas por contingencia en pago PGU y beneficios sociales a pensionados de Bice Vida

El Instituto de Previsión Social (IPS) informa que, debido a una situación ajena la institución, el día 15 de septiembre un grupo de pensionados de BICE VIDA no recibió el depósito de la PGUo de otros beneficios previsionales en sus cuentas, junto a su pensión habitual.

El hecho se generó producto de una equivocación en un archivo enviado por parte de la compañía de seguros, tras lo cual el Instituto de Previsión Social activó medidas de contingencia para que este grupo de personas, aproximadamente unas 53 mil, cuenten con sus ingresos antes de Fiestas Patrias.

Así, y como parte de la solución inmediata, 48 mil de estos pagos ya se encuentran a disposición de las personas en la red de sucursales BancoEstado, para ser cobrados presencialmente. Los otros 5 mil pagos podrán ser gestionados como depósitos directos a través de BICE VIDA durante este miércoles 16.

Para informarles esta situación, ambas instituciones comenzaron a enviar notificaciones a las personas explicando cómo se están realizando sus pagos. Asimismo, el IPS mantendrá sus canales de información disponibles para entregar orientación sobre el proceso.

El IPS lamenta profundamente los inconvenientes que esta situación excepcional ha implicado para un grupo de pensionados y pensionadas, por lo que tomó contacto de manera inmediata con la compañía BICE VIDA para solicitar las medidas correctivas tendientes a evitar que este tipo de situaciones se repitan. Es importante señalar que la gran mayoría de las PGU, que llegan a más de 2 millones 300 mil personas, se están pagando en las fechas estipuladas, y que esta situación se refiere al grupo de pensionados de BICE VIDA mencionados, para quienes los pagos ya están disponibles en sucursales BancoEstado.

Reiteramos nuestro compromiso con el pago correcto y oportuno para todos nuestros pensionados, manteniendo todas las acciones preventivas necesarias para evitar que eventos de esta naturaleza vuelvan a ocurrir.

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Patricio Guzmán es la memoria

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Por Paula Godoy Huerta. Guionista.

El mundo se entera de que el 15 de septiembre de 2026, en un hospital de París, el corazón de Patricio Guzmán ha dejado de latir. La noticia conmueve a cineastas de Argentina, Perú, Bolivia, Paraguay, México, Colombia, Brasil, Cuba, China, Corea del Sur, Egipto, España e Irán. Todos coinciden en que el cine documental latinoamericano pierde a uno de sus principales realizadores, y se reconocen herederos de su obra y de su manera de entender el cine.

Guzmán es el cineasta que hizo de la memoria su dispositivo de creación; la persiguió obsesivamente durante toda su vida y buscó la forma de contenerla en una sola imagen y, en ella, también la compleja historia de América Latina.

Ya son conocidos algunos pasajes de su vida que se cruzan con su extensa filmografía; aquí hago un repaso de ella a través de solo algunas de sus películas: estudió cine en Madrid durante los años sesenta y regresó a Chile cuando el país vivía en total efervescencia con la Unidad Popular. Vino a hacer lo que más le gustaba: cine directo. Así filmó El primer año, donde plasmó el entusiasmo, las contradicciones y la vida cotidiana que nos conducían hacia el socialismo por la vía democrática. Cuando volvió en 1973, quería filmar El tercer año, la continuación de su observación documental; sin embargo, la realidad comenzó a contradecir su hipótesis y la revolución entró en un proceso de derrumbe. De ese material nació La batalla de Chile, la obra cumbre del cine chileno y latinoamericano.

La batalla de Chile es una trilogía documental que registra en tiempo real el proceso político de la Unidad Popular, donde un pueblo sin armas lucha contra la burguesía. Son distintos momentos que van desde 1972 —pasando por las protestas de la ultraderecha contra Allende, la organización de los cordones industriales y las juntas de abastecimiento popular— hasta el mismo 11 de septiembre de 1973.

Inmediatamente después del golpe, Patricio Guzmán fue detenido y llevado al Estadio Nacional; cuando logró sobrevivir a ese centro de exterminio, partió al exilio. Con la ayuda directa del embajador de Suecia en Chile, Harald Edelstam, las latas de película salieron por vía marítima rumbo a Estocolmo y, desde allí, fueron trasladadas a Cuba.

En el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), en La Habana, con el apoyo directo de Fidel Castro, Pedro Chaskel —considerado uno de los padres del documentalismo chileno— comenzó entre 1975 y 1979 el arduo y largo trabajo de montaje de la trilogía. Mientras editaban, el director de fotografía de este documental, Jorge Müller, fue detenido y hecho desaparecer.

Es importante recordar que este tríptico documental fue censurado en Chile. La primera vez que se exhibió públicamente fue en 1997 en el Goethe-Institut, y en televisión recién el año 2021 a través de La Red, en el contexto de los 48 años del golpe militar y de la redacción de la nueva Constitución a través de la Convención Constitucional, bajo toque de queda y con Sebastián Piñera como presidente. La transmisión de esta película generó un intenso debate público y político, incluyendo la polémica con la empresa Carozzi, que decidió retirar su publicidad del canal tras la emisión del documental, argumentando que, por lineamientos históricos, no auspician programas con contenido político.

Cuando Guzmán pudo volver a Chile en los años noventa, produjo Chile, la memoria obstinada, donde pretendía rastrear a los personajes que aparecían en La batalla de Chile. Es también la historia del retorno del filme a su país de origen tras un largo periplo por el mundo, logrando captar una de las primeras proyecciones públicas de la obra original después de largos años de censura.

Pensando en la difícil tarea de exhibir cine de no ficción, Guzmán fundó en 1997 el Festival de Cine Documental en el Goethe-Institut de Santiago. En su inauguración, dijo:

“Tal vez este modesto evento sirva de apoyo a nuestros propios creadores que en su mayoría trabajan en solitario, sin mucha ayuda económica y con pocas referencias universales. Tal vez estimule las vocaciones documentales entre los nuevos alumnos de las escuelas. Puede que llame la atención de nuestros programadores de televisión hacia otro tipo de obras que hoy día —sin duda— desconocen”.

Hoy, en su trigésima versión, el Festival Internacional de Documentales de Santiago (FIDOCS) se ha consolidado como uno de los principales espacios de encuentro, difusión y competencia del cine de no ficción en Chile y Latinoamérica.

Después filmó el proceso judicial contra Pinochet en Londres. Este documental aborda detalladamente su detención entre 1998 y 2000, tras la orden de captura internacional emitida por el juez Baltasar Garzón. La obra entrelaza los complejos procedimientos legales internacionales con los desgarradores testimonios de las víctimas de la dictadura y sus familiares, quienes por primera vez en décadas fueron escuchados formalmente por una corte de justicia.

Vuelve luego a la figura del presidente de la Unidad Popular. En el documental Salvador Allende, sin ser una biografía tradicional, revive su figura a través de momentos emotivos y fugaces, preguntándose cómo se puede ser revolucionario y demócrata a la vez, y recordando el sueño radiante de una generación donde política y utopía eran sinónimos.

Nostalgia de la luz es una obra cumbre de la poesía visual: filma el desierto más árido del mundo, con los cielos más puros allí decenas de telescopios escrutan los astros a billones de años luz, mientras a los pies de estos centros astronómicos un grupo de mujeres busca con sus propias manos los restos de sus familiares asesinados por la dictadura.

Con El botón de nácar prosigue con su gran obsesión: Chile, la memoria y el olvido. Este filme parte de la premisa poética y científica de que el agua contiene las voces y la historia de la humanidad y del universo. La película se estructura en torno a dos objetos: un pequeño botón que el capitán inglés Robert FitzRoy le ofreció a Jemmy Button, un niño yagán, a cambio de llevarlo a Inglaterra en el siglo XIX; y un pequeño resto metálico y de nácar recuperado del fondo del mar, pegado a un trozo de riel, que pertenecía a una de las víctimas arrojadas al océano durante la dictadura. Ambos funcionan como testigos mudos de dos catástrofes históricas en las que el poder aniquiló a seres humanos.

En La cordillera de los sueños, Guzmán explora la imponente Cordillera de los Andes, a la que define como la “inmensa columna vertebral” que ha sido testigo muda de la historia de Chile. En ella filma las marcas que deja el paso del tiempo en la roca, y estudia sus fallas y fisuras como si fueran cicatrices en un cuerpo: huellas de los terremotos, de los traumatismos políticos y, finalmente, de las más recientes, vinculadas a la práctica exacerbada de un neoliberalismo salvaje.

Poco antes del estallido social de octubre de 2019, durante el Festival de Cannes, Patricio Guzmán le dijo a un periodista italiano que le preguntó si veía alguna posibilidad de cambio en Chile:

“Si tú miras profundo a los ojos de la gente, te vas a dar cuenta de que hay una llamita prendida”.

Luego habló de Chile como un país volcánico, de pequeños hilitos de agua que corrían por debajo de la tierra y que algún día iban a juntarse en un cauce grande:

“Y cuando ese cauce sea bien grande, ese río va a salir a flote. Y cuando eso explote, va a estallar en Chile todo lo que estaba guardado por dentro”.

Esto fue en mayo. Las protestas estallaron en octubre en las calles de Santiago, mientras la población exigía más democracia e igualdad social en educación, salud, transporte y oportunidades laborales. El estallido lo encontró en París: anciano, anonadado, emocionado y con unas ganas infinitas de viajar a Chile para filmar. La pandemia le restringió la llegada, pero tuvo su oportunidad un año después para registrar el acontecimiento que había estado esperando desde 1973: filmar la explosión y el despertar de este país que se rehúsa a recordar.

Así surgió su última película, Mi país imaginario. Una obra impregnada del entusiasmo de un hombre octogenario que vio su vida fragmentada por la tortura y el exilio, el éxito abrumador de la batalla  y que imaginaba que, esta vez sí, podría pisar las calles de Santiago, donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

La obsesión de Patricio Guzmán por excavar la memoria y transmitirla la explica comparando este dolor —el golpe cívico-militar y la posterior dictadura— como si hubiera presenciado en su infancia el incendio de su casa y todos sus juguetes, libros e historias hubieran ardido frente a sus ojos. Y remata diciendo:

“Me siento como un niño que no puede olvidar ese incendio; para mí no ha pasado el tiempo”.

El niño que vio arder su casa en septiembre de 1973 finalmente ha cerrado sus ojos, pero el incendio de su memoria ya es nuestro. Hoy, su propia vida pasa a formar parte del acervo de la historia de Chile. Nos deja la tarea más urgente e insoslayable de nuestro tiempo: ser los guardianes de ese fuego que él se negó a apagar. Nos demuestra que, aunque los dictadores borren los cuerpos e intenten acallar los ríos subterráneos, siempre habrá una cámara dispuesta a encender la última chispa de la dignidad humana en medio de la oscuridad. Porque un país sin memoria es como una familia sin álbum de fotografías, y un país que ha tenido a Patricio Guzmán jamás podrá olvidar quién fue.

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Bachelet baja candidatura a Secretaría General ONU tras resultados en sondeos del Consejo de Seguridad: Duras críticas al no apoyo del gobierno de Chile

La exmandataria chilena puso fin a su intento de convertirse en la primera mujer y primera chilena en dirigir Naciones Unidas, luego de ubicarse penúltima en la última consulta informal. La decisión desató un áspero cruce político entre oficialismo y oposición en Chile por el no apoyo del gobierno de Kast.

La expresidenta Michelle Bachelet anunció este sábado que pone fin a su candidatura a la Secretaría General de las Naciones Unidas, con lo que abandona su intento de convertirse en la primera mujer en encabezar el organismo internacional en sus más de 80 años de historia.

El anuncio lo realizó a través de un video difundido en sus redes sociales, luego de conocerse los resultados del tercer sondeo informal del Consejo de Seguridad de la ONU, en el que quedó sin votos favorables y terminó en la penúltima posición entre los candidatos que buscan suceder a António Guterres al frente del organismo.

“Hoy anuncio que he decidido no continuar con mi candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas”, señaló Bachelet al inicio de su mensaje. La exmandataria afirmó que no se arrepiente de haber emprendido el desafío y sostuvo que su postulación permitió instalar en la agenda internacional la idea de que la próxima persona a cargo del organismo debería ser una mujer latinoamericana.

La expresidenta también apuntó a las dificultades del contexto internacional actual. Señaló que algunos considerarán que no eran los tiempos para una candidatura como la que quiso representar, en momentos en que principios como el multilateralismo y el derecho internacional son permanentemente vulnerados, mientras el cambio climático y la democracia y los derechos humanos enfrentan amenazas crecientes. Agregó que continuará su trabajo internacional en materias de paz, seguridad, desarrollo sostenible y derechos humanos.

Bachelet agradeció especialmente a los presidentes de Brasil y México, Luiz Inácio Lula da Silva y Claudia Sheinbaum, por respaldar su candidatura desde el inicio, luego de que el Gobierno de José Antonio Kast retirara el apoyo oficial de Chile a la postulación en marzo de este año.

Reacciones en el mundo político chileno

La decisión de Bachelet provocó un inmediato enfrentamiento entre oficialismo y oposición. Desde el Partido Socialista, el senador Juan Luis Castro sostuvo que la exmandataria dio un paso al costado con plena dignidad, aunque cuestionó la estrategia del Ejecutivo y la falta de una política exterior a la altura de la candidatura. En la misma línea, el senador Jaime Mulet agradeció a Bachelet por dar la pelea en defensa del multilateralismo, frente a lo que calificó como una oposición abierta del propio Gobierno.

Desde las filas oficialistas, el senador UDI Iván Moreira rechazó las críticas y responsabilizó del fracaso a Brasil y México, señalando que ambos países no tuvieron la influencia ni el liderazgo necesarios para trabajar por la campaña de Bachelet. Por su parte, el presidente del Partido Nacional Libertario, Johannes Kaiser, calificó el desenlace como algo previsible y responsabilizó al expresidente Gabriel Boric, argumentando que Bachelet fue expuesta innecesariamente por motivos políticos y que ello constituyó un fracaso para el exmandatario.

La exsubsecretaria de Relaciones Exteriores del gobierno de Boric, Gloria de la Fuente, quien participó directamente en el despliegue de la candidatura, destacó los principios defendidos por la exmandataria durante toda la campaña y que estos seguirán vigente, en especial el multilateralismo.

Reacciones internacionales

Hasta el momento no se conocían pronunciamientos oficiales de los presidentes de Brasil y México, países que mantuvieron su respaldo a Bachelet hasta el final del proceso. Ocho candidatos compiten actualmente por suceder a Antonio Guterres, quien dejará el cargo a fines de 2026.

https://x.com/GabrielBoric/status/2101651930854351058?s=20

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Cuando la recomendación no alcanza

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Raúl Aguilera-Eguía – Académico del Departamento de Salud Pública de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC)

A cuarenta años de la Carta de Ottawa, promover la salud exige algo más que recomendaciones: condiciones que permitan llevarlas a la práctica.

Cuando hablamos de cuidar nuestra salud, solemos pensar en decisiones personales: alimentarnos mejor, hacer actividad física, descansar o evitar conductas dañinas. Pero saber qué nos hace bien no siempre significa poder hacerlo. 

Seguir una recomendación también depende de las condiciones en que vivimos. No todos partimos desde el mismo lugar. El presupuesto condiciona lo que podemos comprar; las jornadas laborales y las tareas de cuidado, el tiempo disponible; la percepción de inseguridad, el uso de los espacios públicos. 

Por eso, promover la salud exige mirar más allá de la conducta individual. Hace cuarenta años, la Carta de Ottawa propuso precisamente esa mirada. Adoptada en 1986, definió la salud como un recurso para la vida cotidiana y planteó cinco grandes ámbitos de acción: políticas públicas saludables, entornos favorables, fortalecimiento de la acción comunitaria, desarrollo de habilidades personales y reorientación de los servicios de salud. Su mensaje sigue vigente: las decisiones personales importan, pero las oportunidades para llevarlas a la práctica no se distribuyen por igual. Esa reflexión cobra especial fuerza este mes. 

La Semana del Bienestar de las Américas 2026, cuyo lanzamiento fue el 14 de septiembre, conmemora los 40 años de la Carta de Ottawa bajo el lema “40 años de la Carta de Ottawa: juntos seguimos promoviendo la salud”. 

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) invita a renovar el compromiso con la equidad, la participación comunitaria y la salud en todas las políticas, junto con enfrentar desafíos como el cambio climático, los entornos digitales y las influencias comerciales. La epidemiología ayuda a comprender por qué esto importa. 

Los riesgos, las exposiciones y las posibilidades de cuidar la salud siguen patrones sociales y territoriales. Una ciudad caminable, espacios seguros, alimentos saludables accesibles o mejores condiciones laborales pueden transformar una recomendación en una posibilidad real. Cuarenta años después, reconocer los avances también exige mirar lo pendiente. 

Mientras las condiciones para cuidar la salud sigan distribuyéndose de manera desigual, la promoción de la salud continuará siendo una tarea colectiva. Ese es, quizás, el desafío más vigente de Ottawa: acortar la distancia entre saber cómo vivir mejor y tener realmente la posibilidad de hacerlo.

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José Zagal: “Un país no tiene futuro si no invierte en educación ni cuenta con los presupuestos para desarrollar investigación”

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·       El Premio Nacional de Ciencias Naturales 2024 dictó la charla magistral en la primera ceremonia de graduación de Postgrado de la Universidad de O’Higgins e invitó a los nuevos talentos especializados a “aportar conocimientos para las transformaciones que requiere Chile”.

La Universidad de O’Higgins (UOH) realizó su primera Ceremonia de Graduación de Postgrado 2026, de la cual egresaron 35 nuevos magísteres de cinco de los seis programas que impulsa esta casa de estudios. La jornada contó con la charla magistral “Energías Renovables, un desafío estratégico para Chile”, a cargo del Premio Nacional de Ciencias Naturales 2024, José Zagal Moya, quien, junto con destacar el potencial del hidrógeno verde y la energía solar en Chile, cuestionó los anuncios sobre la reducción de fondos de investigación.

El reconocido científico chileno, si bien destacó esta instancia como una manera de  relevar la incorporación de nuevos talentos especializados a la academia y al mundo profesional, puso el énfasis en los desafíos que existen al sembrar “esas semillas del futuro” en un país que se encuentra en medio de la discusión de decisiones, a su juicio erróneas, dirigidas a reducir el financiamiento en ciencia, lo que se contradice con la necesidad de que Chile avance hacia una economía sustentada en la investigación.

“Me parece un error este tipo de anuncios por parte del Ministerio de Ciencia y Tecnología de querer reducir los fondos de investigación, considerando que un país no tiene futuro si no invierte en educación, y, sobre todo, si no cuenta con los presupuestos necesarios para desarrollar la investigación. No es casual que los países que han dado ese salto hacia el futuro, como Corea, China y Singapur, incluso países nórdicos, lo hayan hecho gracias a la investigación”.

Disposición para innovar

Más allá de este controvertido debate, el Premio Nacional de Ciencias Naturales invitó a quienes recibieron su grado académico a generar espacios de innovación que superen las barreras conservadoras de las generaciones antiguas, aportando nuevos conocimientos a las transformaciones que requiere Chile y, particularmente, en los cambios que necesitan los territorios donde desarrollarán su trayectoria profesional y académica.

“Yo invitaría a los egresados a hacer apuestas innovadoras, que vayan más allá de querer encontrar simplemente un empleo. Hay muchos nichos favorables en Chile que se van abriendo paso, como por ejemplo en energías renovables, y que pueden ser aprovechados por las nuevas generaciones, que suelen ser menos conservadoras que las generaciones más antiguas. La innovación juega un papel importante, y en esa dirección deben apuntar en cualquier área de conocimiento. A mayor disposición para innovar, mayor será el crecimiento del país”, afirmó el científico.

Pertinencia regional

Por su parte, el director de Postgrado de la UOH, Eduardo Palma, agradeció la presencia de José Zagal en este acto solemne, destacando la relevancia que esta generación de 35 graduados hayan culminado su formación de postgrado de manera satisfactoria, siendo un grupo que comienza a poner sus nuevos conocimientos y capacidades al servicio de la Región de O’Higgins. Para el académico, este logro también plantea el desafío de seguir fortaleciendo una oferta de formación avanzada vinculada con las necesidades del territorio y proyectada desde la región hacia el país.

“El desarrollo de los postgrados, sobre todo en universidades regionales, es tremendamente importante, porque lo que se busca justamente es ese sello diferenciador, que tenga una pertinencia regional y, por supuesto, también nacional. Es un desafío mayor para la Universidad de O’Higgins tener programas de postgrado que le den ese sello más local, más regional, siempre con el nivel de excelencia que ameritan”, subrayó el director, invitando a conocer la oferta de Postgrado de la UOH para el 2027.

Oferta de Postgrado 2027

Luego de la ceremonia de graduación, se desarrolló la Feria de Admisión de Postgrado UOH 2027, que presentó la oferta de formación de cuarto nivel de la Universidad y que cuenta con tres doctorados: Ciencias de la Bioingeniería, Ciencias de la Salud -ambos acreditados por la Comisión Nacional de Acreditación- y en Ciencias de la Ingeniería. Además, ofrece seis programas de magíster: Ciencias Ambientales y de la Tierra, Biotecnología, Ciencias de la Ingeniería, Enseñanza y Aprendizaje de la Matemática, Enseñanza y Aprendizaje de la Lengua, y Metodología de Investigación Social Interdisciplinaria.

Más información en: https://www.uoh.cl/postgrados/

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Después de celebrar: la resaca también es un riesgo laboral

Dr. Fernando Peñafiel Castillo – Médico y miembro de la Sociedad Chilena de Medicina del Trabajo (SOCHMET)

Durante Fiestas Patrias, la prevención suele concentrarse en evitar la conducción bajo los efectos del alcohol. Sin embargo, existe otro riesgo menos reconocido: presentarse a trabajar al día siguiente con resaca, creyendo que la desaparición del alcohol en la sangre significa estar nuevamente en condiciones seguras.

La resaca no es solo dolor de cabeza o malestar estomacal. Es un síndrome multifactorial en el que coinciden inflamación, alteraciones hormonales y metabólicas, sueño fragmentado, irritación gastrointestinal, exposición transitoria al acetaldehído y cierto grado de deshidratación. Sus efectos pueden disminuir la atención, la coordinación, la memoria y la velocidad de reacción, incluso cuando la alcoholemia ya volvió a cero.

Este deterioro adquiere especial relevancia en las denominadas labores críticas: conducción de vehículos de transporte o carga; operación de grúas, maquinaria pesada o equipos industriales; trabajos en altura, espacios confinados o instalaciones eléctricas; manipulación de sustancias peligrosas; atención de pacientes; vigilancia y seguridad; y respuesta ante emergencias. En estas funciones, una distracción, una reacción tardía o una decisión equivocada puede ocasionar consecuencias graves para el trabajador, sus compañeros, pacientes, pasajeros o terceros.

En septiembre de 2025, el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA) informó que alrededor de 2,4 millones de personas se habían embriagado al menos una vez durante el último mes. Si bien este dato no indica cuántas debían trabajar al día siguiente o cuántas asistieron con resaca, permite dimensionar un riesgo laboral escasamente abordado: el presenteísmo de quienes cumplen sus funciones sin encontrarse plenamente recuperados.

La recuperación no depende únicamente de haber dormido algunas horas. Influyen la cantidad y rapidez del consumo, la calidad del descanso, la alimentación, la hidratación, el estado de salud y las diferencias metabólicas individuales. El café, una ducha fría o el ejercicio no aceleran la eliminación del alcohol. Tampoco existe una cantidad de horas que garantice la recuperación de todas las personas.

Si al comenzar la jornada persisten somnolencia, mareos, náuseas, cefalea intensa, temblores, taquicardia, dificultad para concentrarse o problemas de coordinación, no se debería conducir, operar maquinaria, subir a una estructura, intervenir un equipo eléctrico, atender pacientes ni asumir otra tarea crítica. Exigir que alguien “cumpla igual” puede transformar un problema de salud transitorio en un accidente laboral.

Las empresas necesitan políticas permanentes de aptitud para el trabajo, reforzadas durante celebraciones de mayor consumo. Estas deberían contemplar canales confidenciales para que una persona informe oportunamente que no se encuentra en condiciones seguras, activar una evaluación y permitir su reasignación temporal cuando sea posible. El objetivo inmediato debe ser controlar el riesgo, sin perjuicio de la aplicación posterior de los reglamentos internos.

También es importante diferenciar una resaca ocasional de las señales de un consumo problemático. Los episodios repetidos, los atrasos frecuentes, los errores, los accidentes, los conflictos laborales o la imposibilidad de reducir el consumo requieren una conversación basada en hechos observables y la orientación hacia apoyo profesional, no diagnósticos improvisados ni estigmatización.

Celebrar también implica cuidarse y cuidar a otros. Después de Fiestas Patrias, no basta con que el alcoholímetro marque cero: para trabajar de manera segura es necesario haber recuperado plenamente la atención, la coordinación y la capacidad de tomar decisiones. Reconocer a tiempo que no se está en condiciones de asumir una labor crítica puede evitar un accidente y salvar vidas.

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La era del contenido rápido pone a prueba la comprensión lectora

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  • Los resultados de PISA muestran una caída en lectura en Chile y reabren el debate sobre cómo los jóvenes procesan, relacionan y evalúan la información.

Leer un mensaje, deslizar una pantalla, abrir otra aplicación y saltar al siguiente contenido ocurre en pocos segundos. El problema aparece cuando esa rapidez se transforma también en una forma habitual de leer: breve, fragmentada y poco profunda. Los últimos resultados de la prueba PISA (por sus siglas en inglés, Programme for International Student Assessment) muestran que Chile continúa por debajo del promedio de la OCDE en comprensión lectora y que el desafío no pasa solo por leer más, sino por cómo se procesa, relaciona e interpreta la información.

La investigadora del Centro Interdisciplinar de Investigación en Educación y Desarrollo (CIEDE) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Dra. Beatriz Arancibia, explica que el panorama requiere una mirada amplia. Chile mantiene el puntaje más alto de la región, pero cayó 12 puntos respecto de la medición de 2022.

“Esto es preocupante y hay que sopesarlo en el contexto que corresponde. Quienes rindieron la prueba estaban en su educación básica, entre 3° y 4° básico. Los rezagos de aprendizaje en lectura generados durante la pandemia aún seguimos observándolos. Esto nos está diciendo que debemos seguir haciendo esfuerzos para lograr cerrar esas brechas”, señala.

La académica agrega que esas diferencias siguen afectando con mayor fuerza a estudiantes de niveles socioeconómicos más bajos, aunque también se observa una baja en los resultados de jóvenes de nivel socioeconómico alto. A su juicio, el dato obliga a mirar con más atención habilidades como reconocer relaciones, interpretar y reflexionar sobre lo leído.

El problema no son solo las pantallas

Culpar directamente al celular sería una explicación demasiado simple. Para Arancibia, el uso de pantallas en sí mismo no es el problema. “Debemos considerar factores como cuánto tiempo los jóvenes pasan frente a ellas, qué tipo de contenidos consumen, de qué manera lo hacen y con qué fines”, explica.

La diferencia está en las prácticas que se desarrollan alrededor de esos dispositivos. En los adolescentes, especialmente, la exposición constante a contenidos breves, cambiantes y diseñados para captar rápidamente la atención puede favorecer formas de lectura más superficiales.

“Se van habituando a consumir contenido muy cambiante, que les genera satisfacción inmediata porque se orienta principalmente a entretención en torno a temas que son de su interés, y en formatos muy seductores que están diseñados para captar fácilmente la atención. Esto ha ido fomentando prácticas de lectura superficial, de mensajes cortos y de fácil consumo”, advierte.

Comprender un texto, en cambio, exige otro ritmo. Requiere mantener la atención, relacionar ideas, hacer inferencias y detenerse a reflexionar. “La lectura comprensiva, ya sea en papel o en otro formato, demanda atención sostenida, capacidad para establecer relaciones, hacer inferencias de distinto tipo, y eso implica un procesamiento mucho más profundo que demanda mayor esfuerzo cognitivo”, agrega.

Leer en la era de la inteligencia artificial

Ese desafío adquiere una dimensión adicional con la expansión de la inteligencia artificial. Hoy los estudiantes no solo leen libros o contenidos escolares: también reciben respuestas generadas por sistemas automáticos, consumen información en redes sociales y acceden a múltiples fuentes en segundos.

Eso vuelve más relevante la capacidad de detenerse, contrastar y evaluar lo que se lee. Para la investigadora del CIEDE, el fortalecimiento de la lectura crítica no puede recaer únicamente en las escuelas.

“Las facultades de Educación tenemos un rol que cumplir en la formación del profesorado. Si los profesores no cuentan con una adecuada formación para traducir la necesidad de que los estudiantes sean lectores críticos en prácticas de enseñanza que efectivamente fomenten la lectura crítica en general, y el uso ético y crítico de la IA, es muy difícil conseguir el cambio”, sostiene la Dra. Beatriz Arancibia.

A su juicio, esto requiere fortalecer tanto la formación inicial como continua de los docentes, especialmente porque las tecnologías seguirán evolucionando y exigirán nuevas capacidades de análisis: “se requiere de una formación inicial y continua del profesorado muy fuerte en estos temas, porque las tecnologías derivadas de la IA seguirán desarrollándose y tenemos que tener la capacidad para responder frente a ello de manera flexible y, al mismo tiempo, juiciosa”.

Para la académica, los resultados de PISA no solo hablan de puntajes. También abren una pregunta más profunda sobre el tipo de lectores que se están formando: jóvenes capaces de consumir información rápidamente o personas capaces de detenerse, comprenderla, contrastarla y decidir qué hacer con ella.

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Explican el significado histórico del 18 de septiembre

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• A más de dos siglos de la Primera Junta de Gobierno, el historiador de la PUCV Gabriel Páez aborda el proceso mediante el cual esta fecha se transformó en un símbolo de identidad y construcción de la Nación chilena.

Aunque la independencia de Chile no fue declarada un 18 de septiembre, esta fecha adquirió tempranamente un importante significado en la construcción de la República. Así lo señaló el académico del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Gabriel Páez, al abordar el desafío que enfrentaron las autoridades durante las primeras décadas del siglo XIX: construir una identidad común entre los habitantes del nuevo país.

En esa primera fase de construcción de la Nación (1810 – 1830), comenzaron a surgir diversas estrategias orientadas a generar un sentido de identidad compartida. Entre ellas estuvieron la música, los emblemas, la educación, las imágenes y las guerras, además de las celebraciones que dieron origen a lo que hoy conocemos como Fiestas Patrias, comentó el profesor.

Según relató Gabriel Páez, en los primeros años de la República existieron tres fechas vinculadas a hitos fundamentales: el 18 de septiembre de 1810, cuando se constituyó la primera Junta de Gobierno; el 12 de febrero de 1818, cuando se proclamó la independencia; y el 5 deabril de ese mismo año, correspondiente a la victoria de Maipú.

Sin embargo, el calendario cívico fue reduciéndose. El 5 de abril dejó de ser feriado en 1824 y el 12 de febrero en 1837, mientras que el 18 de septiembre permaneció como la gran fiesta cívica nacional. Al respecto, explicó que, además de factores económicos y productivos, esta fecha comenzó a adquirir un fuerte significado simbólico entre los intelectuales de la época, quienes la asociaron con la independencia y la regeneración política del país.

De esta manera, la celebración fue adquiriendo un significado que trascendió el acontecimiento ocurrido en 1810. “Las Fiestas Patrias fueron una herramienta muy efectiva utilizada por los grupos dirigentes para construir Nación, pues permitían generar un espacio de comunidad donde se compartían valores y símbolos asociados a ser chileno”, comentó el académico e historiador de la PUCV.

Una fecha que habla de identidad

Para Páez no existe una única manera de vivir o interpretar las Fiestas Patrias, ya que los significados atribuidos al pasado también dependen de las ideas y visiones de cada persona. “Para algunos, estas celebraciones constituyen una conmemoración de carácter patriótico vinculada a la historia y los logros del país, mientras que, para otros, representan una oportunidad para romper con la rutina y compartir”, indicó.

Más allá de estas diferencias, dijo, la fecha permite poner en común ciertos valores asociados históricamente a la vida republicana, como la educación cívica, el conocimiento de las leyes, de las instituciones y la participación en los procesos de decisión colectiva.

“Pensar la Nación significa ir más allá de una experiencia individual para lograr empatizar emocionalmente con otras personas bajo dinámicas de fraternidad y solidaridad”, planteó el académico.

¿Por qué seguir celebrando más de 200 años después?

A juicio del historiador, existen varias razones que mantienen vigente la celebración del 18 de septiembre, como, por ejemplo, la posibilidad de contar con espacios de sociabilidad fuera del trabajo, donde las personas puedan encontrarse y relacionarse presencialmente.

“Reapropiarnos de las plazas y calles” adquiere especial importancia en una época en que la virtualidad ocupa un lugar cada vez mayor en las relaciones sociales, sostuvo el profesor.

Gabriel Páez agregó que las Fiestas Patrias también constituyen una oportunidad para analizar el país que se quiere construir. “Más allá del carácter festivo, esta fecha puede ser útil para reflexionar sobre nuestro proyecto de país, ¿hacia dónde nos dirigimos? ¿cómo resolvemos el desafío de la multiculturalidad, migración y globalización? ¿de qué manera el autogobierno ciudadano entra en conflicto o no con los intereses de otros estados nacionales? ¿cómo reconstruimos un tejido social aparentemente desarticulado? ¿cuáles son los símbolos y memorias que debemos destacar para proyectar a la nación chilena del siglo XXI?”, señaló.

Finalmente, el académico de la PUCV indicó que “parafraseando a un destacado historiador como es Javier Fernández Sebastián, hay tradiciones electivas que como ciudadanos deliberantes debemos poner a discusión para generar un proyecto de país que permita el bien común de todos los chilenos”.

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¿Qué pasa cuando las matemáticas no alcanzan para la vida diaria? El desafío que deja PISA en Chile

El 59 por ciento de los estudiantes chilenos de quince años se ubicó bajo el Nivel 2 de desempeño en Matemática en la última prueba PISA, considerado por la OCDE como el umbral básico de competencia. El académico Lianggi Espinoza, del Instituto de Matemática de la Universidad de Valparaíso, advierte que la cifra obliga a preguntarse qué herramientas matemáticas están adquiriendo los jóvenes para enfrentar créditos, remuneraciones, datos, tecnología y desinformación.

¿Qué significa realmente que un adolescente no alcance el Nivel 2 de Matemática en PISA? Más allá de los puntajes y de las comparaciones internacionales, la pregunta apunta a situaciones de la vida cotidiana: comprender información presentada en un gráfico, interpretar datos, tomar decisiones que involucran números o enfrentarse a problemas para los cuales no basta con repetir mecánicamente una fórmula.

En PISA 2025, el 41 por ciento de los estudiantes chilenos alcanzó al menos el Nivel 2 de Matemática, frente a un promedio de 65 por ciento en los países de la OCDE. Este nivel es considerado el umbral básico de competencia matemática y corresponde al punto en que los estudiantes comienzan a demostrar la capacidad de resolver problemas simples siguiendo instrucciones directas.

En este escenario, el análisis del doctor en Ciencias, mención Matemática Educativa, del Cinvestav de México y académico del Instituto de Matemática de la Universidad de Valparaíso (IMUV), Lianggi Espinoza, pone el foco en una cuestión que va más allá del resultado de una prueba: qué significa saber matemáticas en el siglo XXI.

“La prueba PISA está en el marco de un cambio internacional del enfoque sobre la enseñanza, particularmente de las matemáticas. Y eso obedece a que estamos atravesando un tiempo, como humanidad, de un cambio muy acelerado. Los cambios tecnológicos, por ejemplo, ahora la IA, en su momento la globalización, la interconexión y las nuevas tecnologías, están llevando a que el mundo cambie aceleradamente. Sin embargo, la educación suele cambiar lentamente. Por esto, lo que se pensó al inicio de los 2000 es que la enseñanza, particularmente de la matemática, pase de un paradigma de enseñar conocimientos al de desarrollar habilidades”, dijo.

El académico UV explica que esa transformación supone pasar de una enseñanza concentrada principalmente en contenidos a otra que permita utilizar las matemáticas para comprender y resolver situaciones cotidianas: “OCDE le llama competencia, pero acá en Chile le llamamos habilidades. La enseñanza centrada en contenidos responde a un mundo, el del siglo XX, pero el siglo XXI requiere un nuevo paradigma: el paradigma de habilidades. La idea es que los estudiantes, más que estar centrados en aprendizajes de contenidos matemáticos, puedan desarrollar habilidades matemáticas y pensamiento matemático”.

En Chile, agrega, esas habilidades incluyen resolver problemas, modelar, representar, argumentar y comunicar. Sin embargo, advierte que existe una distancia entre lo que declaran los currículos y lo que ocurre en los colegios. “Y ahí está un poco la problemática, porque lo que se hace en la práctica es algo más parecido a lo que se hacía en el siglo pasado”, afirma.

Para el doctor Espinoza, esa brecha constituye el problema educativo de fondo: “Es una enseñanza que está respondiendo a un mundo que no es el mundo de ahora ni el que viene para los estudiantes”, señala.

En este marco, explica, PISA mide la habilidad matemática a través de seis niveles de desempeño. El Nivel 2 corresponde al mínimo y consiste en ser capaz de resolver problemas guiados y sencillos, donde se entrega la información necesaria para llegar a una solución.

Los resultados de PISA 2025 muestran que en Chile el 59 por ciento de los estudiantes quedó bajo ese nivel. “Es un nivel mínimo. Y el nivel uno es un nivel inferior al mínimo. Es decir, de cien niños chilenos de quince años, 59 no tienen las competencias básicas para resolver problemas con información directa”.

La diferencia, plantea el académico, está en que PISA no busca únicamente comprobar si un estudiante conoce una operación, sino cómo utiliza las matemáticas frente a una situación: “Eso es lo que decanta un poco la prueba PISA. No son problemas que miden conocimientos, son problemas que miden habilidades. Los problemas de PISA no te van a preguntar un cálculo matemático. Te van a poner una situación, que puede ser una situación lúdica o un gráfico de la vida real, y te van a hacer preguntas, porque justamente está enfocado en cómo se piensa matemáticamente en un contexto de lo cotidiano”.

A nivel internacional, el académico advierte que el retroceso no es exclusivo de Chile: “Los resultados muestran que ha habido un decrecimiento del porcentaje a nivel global. No es solamente un fenómeno chileno o regional”.

El escenario chileno, además, debe observarse en perspectiva histórica. Lianggi Espinoza señala que el porcentaje de estudiantes bajo el nivel mínimo se ha mantenido durante años en rangos elevados. La evolución de estos resultados obliga a mirar más allá de la prueba y preguntarse por el propósito de la enseñanza matemática: “Entonces, plantea preguntas: ¿Para qué estamos haciendo matemáticas? ¿Cómo lo estamos haciendo? ¿Cuáles son sus metas, cuáles son sus fines?”.

De la sala de clases a la vida cotidiana

La consecuencia de esta brecha no se limita al rendimiento escolar. A los quince años, las y los estudiantes están próximos a enfrentar decisiones relacionadas con sus estudios, su futuro laboral y su vida económica.

“Tiene un montón de implicaciones, porque significa que estas niñas, estos niños, estos adolescentes no son capaces de desenvolverse con cuestiones muy básicas de la vida cotidiana: los desafíos de hacer estudios superiores, de diversos empleos de un sistema económico basado en crédito, cálculo de remuneraciones, estadística, información digital, un escenario de desinformación fuerte que existe en la actualidad a nivel de redes sociales y todo eso”.

Para el académico, una de las dificultades está en la distancia entre las orientaciones oficiales y las prácticas que todavía predominan en las aulas.

Según sus palabras, este problema puede explicarse, en parte, por dos factores: el insuficiente acompañamiento a docentes que fueron formados bajo un paradigma distinto y los mecanismos de evaluación que terminan orientando las prácticas pedagógicas. En el primer caso, plantea la necesidad de apoyar al profesorado desde una perspectiva que los reconozca como parte de la solución y valore su experiencia. En cuanto a las evaluaciones, advierte que la preparación para pruebas como el SIMCE y la PAES puede favorecer la mecanización de procedimientos por sobre el desarrollo de habilidades, porque aquello que se evalúa termina condicionando lo que se enseña. A su juicio, este es uno de los desafíos, pero también un espacio concreto de intervención para avanzar hacia una enseñanza matemática centrada en el pensamiento y las habilidades.

Los resultados no muestran solamente una dificultad general en el aprendizaje de las matemáticas. También revelan diferencias asociadas al contexto socioeconómico: “La diferencia que existe entre colegios públicos y privados también es abismal. Creo que ese punto es importante tenerlo sobre la mesa, porque en Chile ese dato es bien fuerte”, afirma.

Matemáticas para entender el mundo

El desafío, según el doctor Lianggi Espinoza, consiste en recuperar el sentido de las matemáticas como una herramienta para pensar, analizar y desenvolverse en sociedad. Además, el aprendizaje matemático debe contribuir a desarrollar capacidades que permitan comprender críticamente el entorno.

“Creo que ahí es donde hay que pensar que los estudiantes aprendan matemáticas, no solamente para subir en la PAES, sino para mejorar el desenvolvimiento humano. Para procurar que los estudiantes puedan tener un pensamiento, como justamente dice la PISA, reflexivo, constructivo, crítico, de aporte a la sociedad, de identificar las cosas que son falsas, identificar las cosas que están mal y que las personas se puedan desenvolver para que el mundo sea mejor para todos”.

Ese planteamiento también cuestiona una idea instalada sobre las matemáticas: que su aprendizaje funciona como una medida de inteligencia individual: “Hoy día la matemática es sinónimo, para algunos, de inteligencia. Si me va bien en matemáticas, soy inteligente y si no, no lo soy. Eso no es así. Todas las personas somos inteligentes, todas las personas podemos aprender matemáticas”. Y concluye: “Las matemáticas, más que para ser mejor que el resto, son para desarrollarnos, desarrollar nuestra manera de pensar, de mirar al mundo, de analizar la vida y tener maneras de pensar que nos permitan desenvolvernos y trabajar por un mundo mejor para todos. Creo que ese es el eje que está detrás de todos estos cambios curriculares”.

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