“Después del once de septiembre, una noche despierto, me voy a enderezar porque la luz de mi dormitorio estaba encendida, y siento una mano que me tira para atrás la cabeza. Me dicen <<Si no te mueves, no te va a pasar nada>. Veo que están destruyendo mi dormitorio: sacando los cajones, botando todo. Eran un montón de milicos. Otros estaban interrogando a mi mamá en el living, que nos gritaba <<tranquilas, niñitas, no pasa nada>> Ana, once años.
El fragmento anterior es el inicio de uno de los once relatos que componen Vidas estelares, libro escrito por Dino Pancani Corvalán, académico de la Facultad de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, quien fue militante de las juventudes comunistas y dirigente secundario a fines de los 80.
En Vidas estelares, transitamos de manera veloz conducidos por los relatos de los protagonistas de una historia que no cabe en la verdad histórica impuesta por el estado, esa que supuestamente derrotó a la dictadura con un lápiz. Las historias de jóvenes y no tan jóvenes, que se entregaron a derrocar la dictadura por la vía armada y que la política institucional se apresuró en acallar durante el pacto transicional.
De los once solo uno de los nombres es verdadero: Alfredo Meza, militante comunista, quien fue uno de los encargados de reconstruir y reorganizar el Partido Comunista desde septiembre de 1973. Meza recorrió la zona centro sur de Chile reconstruyendo “el cáncer marxista”, que la dictadura se empeñaba en destruir, y preparando las bases para la política de rebelión popular de masas.
Alfredo Meza tuvo la tarea de dirigirse a los cordones industriales para convencer a sus compañeros de que se fueran a sus casas, evitando masivas masacres en las fábricas, tarea que dicho sea de paso, cumplió a cabalidad. El autor comenta, “cómo no va ser estelar la valentía de Alfredo, y digo la valentía porque lleva una mala noticia también, es decir: nosotros íbamos a resistir, pero no hay como. La gente los miraba como diciéndo, no era lo conversado, me engañaste, se suponía que nosotros defendíamos al gobierno ”.
El resto de combatientes se mantienen incógnitos, tal como antaño, protegiendo sus recuerdos y sus acciones audaces, bajo sus eternas chapas. Pancani, comenta que la decisión de seguir manteniendo sus nombres como anónimos responde a que, “vivimos un tiempo de inestabilidad democrática, vivimos en un tiempo donde las ganas de venganza de la derecha más fascista podría surgir perfectamente y una persecución también”.
“No hay un espacio de memoria para alguien que abrazó las armas para combatir a la dictadura”
La idea de rescatar estos testimonios y dejarlos impresos en este libro llega el año 2017 durante la presentación de un libro sobre la Operación Albania. En esa instancia, una conocida militante comunista se le acerca para relatar su experiencia y cuenta que luego de acudir al hospital Barros Luco para chequear una herida mal tratada, fue discriminada por el traumatólogo, quien la identifica como una combatiente contra la dictadura.
La reflexión a la que llega Jeannette, ex frentista que recibió una bala en la ingle es una pregunta, “¿por qué no puedo contar mi historia?”
“No hay un espacio de memoria, para que alguien que abrazó las armas, entre otros métodos, para combatir a la dictadura, no hay un contexto que permita reconocer este valor” reflexiona Dino Pancani.
Pancani además sostiene que al Partido Comunista le ha faltado “fuerza y creatividad” para presentar los relatos de los combatientes, aunque admite, eso sí, que la colectividad tampoco busca invisibilizar esa parte de su historia, atesorándola en todo caso. La razón, según el autor, se explica porque, “se ha instalado una memoria oficial, en dónde lo predominante ha sido el lápiz y el papel para recuperar la democracia y en ese marco no cabe nada más”.
El libro, publicado por LOM ediciones, está disponible en diferentes librerías y en su casa matriz ubicada en Concha y Toro 25, Santiago Centro, y con envío a regiones a través de su página web. Con 139 páginas, Vidas estelares nos hace sumergirnos en los acontecimientos que más marcaron la vida de estos combatientes; muerte, prisión y combate, pero también la alegría y la satisfacción de contribuir por la vía armada a combatir al facismo de la dictadura.





