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Oceana advierte: La concesión de Puerto Cruz Grande debiese caducar
- El puerto pretende emplazarse en el corazón del Archipiélago de Humboldt, actualmente un área marina protegida.
- La iniciativa de la Compañía Minera del Pacífico obtuvo permiso ambiental hace más de 10 años, en medio de la oposición de la comunidad local y de la sociedad civil
Ante la sesión prevista para este jueves 27 de noviembre de la Comisión Regional de Uso del Borde Costero de Coquimbo (CRUBC), que evaluará la concesión marítima solicitada por la Compañía Minera del Pacífico (CMP) para construir el Puerto Cruz Grande, Oceana reiteró su profunda preocupación por el impacto que esta iniciativa tendría en uno de los ecosistemas marinos más importantes de Chile: el Archipiélago de Humboldt.
El proyecto, con capacidad para mover 13,5 millones de toneladas anuales y recibir embarcaciones de gran tamaño, se encuentra a tan sólo 20 kilómetros de la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt, mundialmente conocida por albergar especies únicas, siendo una zona clave para la pesca artesanal y el turismo sustentable, actividades que se verían fuertemente impactadas por el tráfico marítimo de naves de gran envergadura.
“La votación anunciada por esta concesión marítima no cambia la realidad, este proyecto sigue siendo incompatible con la protección del Archipiélago de Humboldt y con el desarrollo sustentable que la región necesita”, señalaron desde Oceana. “Es impresentable que se apruebe la entrega de una concesión marítima a Cruz Grande, siendo este un proyecto antiguo y lo lógico es que hubiese caducado. Es inconcebible que un proyecto que comenzó su evaluación en 2010, hoy, 15 años después pretenda construirse cuando las condiciones ambientales y sociales han cambiado mucho en este tiempo”, agregaron.
Precisamente, Cruz Grande obtuvo su permiso ambiental o Resolución de Calificación Ambiental (RCA) favorable a fines de enero de 2015, fecha desde la cual la empresa tenía cinco años para iniciar la ejecución del proyecto, lo cual no sucedió. Al 2 de febrero de 2020, Cruz Grande no había comenzado su ejecución, por lo que correspondía que la Superintendencia del Medioambiente (SMA) caducara el permiso, como fue solicitado por Oceana.
“La caducidad tiene por objeto que los proyectos aprobados ambientalmente sean ejecutados en condiciones similares a aquellas que se tuvieron a la vista durante la evaluación ambiental del mismo”, explicaron desde la organización de conservación marina para entonces. Sin embargo, tras un análisis poco acucioso del caso, en el que prácticamente no se hizo referencia a los antecedentes fácticos y jurídicos proporcionados por Oceana, la SMA resolvió no caducar el permiso ambiental, pese a que la empresa incumplió la normativa vigente y no realizó una serie de obras a las que se había comprometido previo a su construcción.
A estos antecedentes se suma la preocupación por los impactos ecosistémicos que tendría Cruz Grande en el Archipiélago de Humboldt, una zona crítica para la biodiversidad donde habita una de las mayores colonias de pingüino de Humboldt del país. Esta especie, recientemente reclasificada de “vulnerable” a “en peligro”, requiere medidas reforzadas de protección frente a proyectos industriales que puedan agravar su condición, como sería el caso con Cruz Grande.
El Archipiélago de Humboldt es reconocido internacionalmente como un hotspot de biodiversidad, y su resguardo es esencial para cumplir los compromisos de Chile en conservación marina. Respondiendo a ello, recientemente se concretó en el lugar la creación de un Área de Conservación de Múltiples Usos (ACMU), y cualquier intervención debe evaluarse con un enfoque precautorio y ecosistémico. Autorizar un puerto minero en una zona protegida resultaría incompatible con estos objetivos.
Frente a la reunión que sostendrá este jueves el CRUBC, Oceana hizo nuevamente un llamado a las autoridades a priorizar la conservación del archipiélago y a considerar los impactos acumulativos de nuevas infraestructuras, especialmente en un territorio que ya enfrenta presiones industriales con otro mega puerto como Dominga. “Aprobar esta concesión significaría un retroceso en la protección marina de Chile y pondría en riesgo un ecosistema único e irremplazable”, sostuvieron desde la organización.
Conflictividad laboral en Chile: una tendencia que se consolida como fenómeno estructural
- Demandas salariales, desigualdad socioeconómica y debilidad institucional explican una persistencia que obliga a repensar la resolución de conflictos en el marco de una nueva arquitectura sindical.
En un escenario marcado por presiones del nuevo ciclo político y económico, la conflictividad laboral se confirma como un rasgo estructural del país. La Minuta de Huelgas Laborales 2024 del Observatorio de Huelgas Laborales (OHL) evidencia un aumento sostenido de paralizaciones, con más trabajadores involucrados y un alza en días-persona perdidos, mostrando la insuficiencia del sistema chileno para canalizar tensiones dentro de las relaciones laborales.
Según el director del OHL e investigador postdoctoral del Instituto de Ciencias Sociales (ICSo) de la Universidad de O’Higgins (UOH), Domingo Pérez Valenzuela, la tendencia iniciada en 2006 e intensificada en 2019 mantiene activas sus causas profundas: tensiones entre salarios y ganancias, persistencia de huelgas legales y extra-legales, y una baja capacidad institucional para encauzar los conflictos en procesos formales.
“La huelga se ha convertido en el principal mecanismo histórico para transformar tensiones latentes en acción colectiva. En Chile, el sistema frecuentemente no logra procesarlas por vías institucionales, lo que explica la persistencia de paralizaciones extra-legales en sectores públicos y privados”, aclara el investigador.
Conflicto sectorizado
Sobre el contexto macro-regional, Pérez destaca que una parte interesante de las movilizaciones responde a un patrón territorial vinculado al sector agroindustrial de las regiones Metropolitana, O’Higgins y del Centro Sur, un sector feminizado y de alta empleabilidad, donde las demandas se concentran en mejoras de ingreso. Según el analista, este fenómeno configura una matriz de conflicto que trasciende el ciclo macroeconómico.
“Las demandas salariales no son coyunturales, por lo que parece que expresan desigualdades laborales, territoriales y posiblemente de género. En estas zonas, el salario es la única reivindicación sostenida desde 2010. El ingreso no es solo una variable económica, sino una condición para la autonomía y la dignidad laboral, especialmente en los sectores feminizados del agro chileno”, añade el docente UOH.
Escenarios en paradoja
El sociólogo deduce que, aunque no es posible proyectar linealmente el comportamiento de las huelgas hacia 2026, sí existen variables de alerta como la dinámica económica, número de trabajadores movilizados y duración de las paralizaciones. Señala que, paradójicamente, en ciclos de mayor crecimiento económico aumenta la posibilidad de conflicto al ampliarse el margen de disputa laboral, razón por la que el monitoreo constituye un factor clave en la anticipación de escenarios de tensión.
“Los ciclos de huelga no responden a una sola variable. En períodos de expansión económica, las partes tienden a prolongar la negociación, haciendo que la probabilidad de conflicto aumente. Observar duración, participación y territorialidad permitirá anticipar escenarios, más allá de intentar cualquier proyección lineal”, indica el Doctor en Geografía, a manera de sugerencia instrumental.
Subraya que el país también enfrenta presiones externas derivadas de una economía global desacelerada, inflación persistente y tensiones acumuladas en contextos laborales frágiles, como los que presenta Chile, respecto a otros países industrializados donde el conflicto tiende a disminuir.
“Se puede deducir que algunos países con menores derechos laborales, respecto a otros industrializados, tienden a mostrar mayor conflictividad laboral, dado que los problemas y tensiones de los trabajadores pocas veces se resuelven y se acumulan, desencadenando en paralizaciones y huelgas”, infiere el sociólogo.
Hacia una arquitectura sindical
Finalmente, Pérez subraya que el desafío central no es reducir la huelga como mecanismo, sino fortalecer la capacidad institucional para procesar el conflicto. Sostiene que la persistencia de huelgas extra-legales muestra una débil edificación sindical para equilibrar la negociación, especialmente frente a empresas y en sectores donde el sindicalismo es fragmentado.
“Chile no enfrenta solo un desafío en la frecuencia de huelgas, sino el problema de una insuficiente arquitectura institucional. Sin mesas de negociación efectivas y sindicatos fortalecidos, el conflicto seguirá desplazándose hacia formas extra-legales. El reto es dotar al sistema de canales y bases estables que conviertan la tensión o las paralizaciones en acuerdos sostenibles para trabajadores, empresas y Estado”, concluye el director del OHL.
Pedro Aguirre Cerda vota distinto. El futuro es colectivo
Columna de opinión por Nicolás Moreno Cuevas, encargado territorial del Comando de Jeannette Jara en Pedro Aguirre Cerda
¿Qué tan apresurado debe ser un análisis político? En tiempos neoliberales, donde todo parece operar en velocidad aumentada, la reflexión compite permanentemente con la inmediatez digital. Muchas lecturas se construyen más desde la reacción que desde la comprensión. La calma aparece, a veces, solo cuando nos desconectamos. Pero la política no puede darse ese lujo sin pagar costos, al menos no nosotros.
Pedro Aguirre Cerda ofrece una contradicción relevante. Mientras a nivel nacional se impone José Antonio Kast, en nuestra comuna Jeannette Jara obtiene el 58,7 % de los votos. Es el porcentaje más alto entre las 33 comunas donde triunfa la candidata comunista, respaldada por una coalición amplia de más de doce partidos, la más amplia desde la vuelta a la democracia.
Este resultado no ocurre en un vacío. Según cifras oficiales del Ministerio del Interior, la comuna registra tasas de delitos violentos denunciados superiores al promedio regional y nacional, con una tendencia al alza sostenida en los últimos años. A eso se suma que la población extranjera residente aumentó en más de un 70 % entre 2017 y 2024, de acuerdo con el Servicio Nacional de Migraciones. Es decir, Pedro Aguirre Cerda no está al margen de los problemas estructurales que han sido el ancla discursiva del triunfo de la ultraderecha.
Y, sin embargo, el comportamiento electoral es distinto.
Esto puede explicarse, en primer lugar, desde una lectura histórica y territorial: Pedro Aguirre Cerda es una comuna de raigambre obrera. Sus primeros habitantes fueron los proletarios urbanos de las décadas de 1960 y 1970, trabajadores y trabajadoras de fábricas con capitales chilenos impulsadas por la CORFO y promovidas por los gobiernos radicales. Esa experiencia no solo configuró condiciones materiales. También forjó una cultura política profundamente colectiva.
En términos geográficos, la comuna formaba parte de San Miguel, que para la realidad de los años sesenta y setenta era periferia de Santiago. Con el crecimiento del Gran Santiago, Pedro Aguirre Cerda quedó dentro del anillo de Américo Vespucio y pasó a colindar directamente con el centro de la capital. Sin embargo, la división administrativa impuesta durante la dictadura de Pinochet cercenó a San Miguel y dejó a Pedro Aguirre Cerda empobrecida estructuralmente. Se la condenó a ser una comuna dormitorio, cercana al centro político y económico del país, pero extremadamente marginada del desarrollo.
Esa historia de cercenamiento, producto de políticas públicas discriminadoras, no es el único elemento a considerar. En la comuna existen poblaciones históricas cuya identidad se forjó desde la acción colectiva. La población La Victoria, primera toma de terrenos de América Latina, dirigida principalmente por el Partido Comunista, se constituyó desde su origen como un proceso colectivo. Allí, las familias se diluían en el todo, en la población como comunidad organizada.
El trabajo de levantar una verdadera ciudad desde la nada fue un germen que se expandió hacia poblaciones colindantes, que en menor escala replicaron esa lógica solidaria. A ello se suma que, cuando el territorio aún era parte de San Miguel, muchas familias de funcionarios públicos habitaron viviendas entregadas por el Estado y pagadas por descuento por planilla. Esa experiencia cotidiana reforzó el vínculo entre trabajo, comunidad y política pública.
Estas trayectorias históricas forjaron a nuestros bisabuelos y abuelos en una ética del trabajo colectivo, político y social. Puestas en contraste con el individualismo exacerbado del presente, no conviven de forma armónica. La contradicción sigue abierta. Mientras la dictadura promovía el individualismo en todos los ámbitos de la vida social, en nuestra comuna los problemas cotidianos siguieron resolviéndose a la vieja usanza: De manera colectiva.
Esa práctica, muchas veces inconsciente, operó como una forma de resistencia frente a la tesis central del capitalismo contemporáneo: El individuo como unidad aislada. Por eso, en una comuna de raigambre obrera, donde la mayoría de los vecinos y vecinas trabajan en bienes y servicios, la tensión entre comunidad e individualismo sigue vigente. Las formas de nuestros “viejos” persisten en nosotros y configuran una identidad distinta a la que domina en otros territorios del país.
Por eso tiene sentido la alta votación en Pedro Aguirre Cerda. Ese resultado también se explica por el trabajo colectivo del comando ciudadano de Jeannette Jara, donde independientes tuvieron un rol relevante, y por el compromiso del alcalde, quien desde lo personal y político hizo la diferencia.
Más que nunca, en Pedro Aguirre Cerda, tiene sentido seguir hablando de esperanza y de organización. Esa fuerza comunitaria sigue viva, no se ha esfumado. Pero no se mantiene sola. Hay que cuidarla, fortalecerla y darle un rumbo, si de verdad queremos cambiar las cosas de fondo. En lo económico, en lo cultural y en lo político.
Pedro Aguirre Cerda construirá un mejor futuro solo si nos salvamos todos. De lo contrario, estamos condenados a vivir únicamente de nuestra historia….
Investigadores proponen al degú como nuevo modelo para estudiar la visión
El degú (Octodon degus), también conocido como ratón cola-de-pincel, es un roedor diurno, social y endémico de Chile, que posee características únicas que lo distinguen de los modelos de laboratorio más utilizados, como ratones, ratas y hámsters, todos ellos de hábito predominantemente nocturno y altriciales —nacen en estado inmaduro, es decir, sin pelo, sin abrir los ojos, con los conductos auditivos cerrados y sin moverse—, a diferencia del roedor chileno, que lleva décadas en la mira de la ciencia por sus excepcionales particularidades.
La investigación, publicada en la revista científica Journal of Neurophysiology y titulada “Chilean brush-tailed mouse (Octodon degus): a diurnal precocial rodent as a new model to study visual receptive field properties of superior colliculus neurons”, fue liderada por la investigadora postdoctoral Dra. Natalia Márquez, junto a sus colegas del Laboratorio de Neurobiología y Biología del Conocer: Dr. Alfonso Deichler, Dr. Pedro Fernández-Aburto, Ignacio Perales, Dr. Juan-Carlos Letelier, Dr. Gonzalo J. Marín y Dr. Jorge Mpodozis. El equipo del laboratorio aportó en el análisis de datos, los registros electrofisiológicos y la caracterización neuroanatómica del degú.
Este proyecto forma parte de una colaboración internacional con el Departamento de Biología de la Universidad de Massachusetts Amherst, dirigido por la investigadora Sarah L. Pallas. El estudio comparativo busca comprender cómo se desarrolla y ha evolucionado el sistema visual en distintas especies de mamíferos, y qué factores —como la experiencia o el modo de vida— influyen en sus características.
Un roedor único en su tipo
El degú se diferencia de los modelos tradicionales por tres características clave, que lo convierten en una especie singular dentro de los modelos de laboratorio:
- Es diurno, por lo que su sistema visual está adaptado a altas condiciones de luz.
- Es precocial, es decir, abre los ojos al día de nacer y utiliza la visión desde el primer día.
- Posee una retina enriquecida con conos de dos tipos, M y UV, con una alta densidad de células ganglionares, lo que favorece la resolución espacial.
Estas particularidades motivaron al equipo a examinar cómo este roedor procesa distintos tipos de estímulos visuales, incluyendo patrones de movimiento, cambios de contraste, rejillas (gratings) sinusoidales y objetos en expansión (simulación de un depredador aéreo).
“Haciendo este estudio logramos determinar que la agudeza visual del degú es mayor que la de otros roedores. Nosotros nos imaginábamos que era así; era la hipótesis. Pero teníamos que comprobarlo, aunque sus características, como el modo de vida diurno y precocial, nos daban indicios de que podía ser un buen modelo de investigación”, explica la Dra. Natalia Márquez, autora principal del estudio.
Comprender la evolución y el desarrollo de la visión desde el degú
El estudio comparativo —liderado internacionalmente— en el que participa la investigación del degú tiene un objetivo aún más amplio: comprender la evolución del sistema visual. “Puedes comparar distintos grupos filogenéticos, ver qué características son compartidas y cuáles son novedosas; puedes ver si el modo de vida, dentro de un mismo grupo filogenético, influye en sus diferentes características visuales”, señala la investigadora.
El trabajo publicado sobre el degú corresponde a la primera fase del proyecto. La siguiente etapa, actualmente en desarrollo, examina el sistema visual del roedor cuando es criado en oscuridad total, para así determinar cuánto depende de la experiencia luminosa y cuánto de mecanismos internos.
Aunque el propósito del estudio no es biomédico, este trabajo abre interrogantes sobre los modelos animales utilizados actualmente. “Hoy el modelo preferido es el ratón, principalmente por razones prácticas que hacen fácil trabajar con él; pero claro, uno se pregunta si es el mejor modelo para entender la visión diurna humana”, concluye.



