La medición del crecimiento de la economía chilena mes a mes se realiza a través del Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) por el Banco Central de Chile, con un rezago de 31 días. En julio, cayó un 1,5% en comparación con el mismo mes del año anterior, registrando su nivel más bajo en tres años.
Entre los sectores productivos y económicos contemplados en el estudio, publicado el pasado 1 de septiembre, la minería incidió en los resultados negativos, especialmente el cobre. Este punto tuvo un descenso del 9,3% y, desestacionalizado, de 9,4%. Menores leyes del mineral, mantenciones y condiciones climáticas adversas son algunas de las explicaciones. El Imacec reveló además que hubo una menor elaboración de combustibles y productos químicos.
Para Emilio Castillo, subdirector del Departamento de Ingeniería de Minas de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, uno de los factores más importantes que afectan este escenario productivo es la sequía y la adaptación de la industria frente la desalación.
También las lluvias extremas que se han desarrollado con mayor frecuencia. “Afecta con potenciales deslizamientos, cortes de caminos, seguridad del personal y finalmente la continuidad operacional de la operación”, expresó el académico.
Por otro lado, el Índice de Producción Industrial del Instituto Nacional de Estadísticas, que mide el volumen mensual de la producción física, reveló que en el mismo mes el Índice de Producción Minera tuvo un descenso del 7,2% en doce meses.
Algunos análisis ya ubican a la producción de cobre en su nivel más bajo en más de dos décadas, y las proyecciones para este año de la Comisión Chilena del Cobre habrían disminuido a 5,27 millones de toneladas, que representaría una caída del 2,6% respecto de 2025.
“Uno de los efectos principales viene dado por la producción de Codelco y el cómo logran cumplir las promesas productivas sus proyectos. Tenemos los efectos generalmente asociados a las variaciones de ley de mineral y como han logrado generarse nuevos proyectos que reemplacen producción pasada”, mencionó el académico del Departamento de Ingeniería de Minas.
Otros aspectos de la economía chilena
Los servicios presentaron una caída anual del 0,7%. De acuerdo con el Banco Central estos resultados se deben al desempeño de los servicios personales, empresariales, de trasporte, restaurantes y hoteles.
El único ítem que tuvo un crecimiento en la medición fue el comercio, con un 0,7% gracias a las ventas minoristas en almacenes de comestibles, establecimientos especializados de vestuario y compras en línea. No obstante, el comercio mayorista tuvo una caída por menores ventas en el sector de la construcción.
De igual manera, la economía del país ha presentado otras disminuciones que han encendido las alarmas. Entre ellas, el Producto Interno Bruto (PIB) registró variaciones interanuales negativas durante los dos primeros trimestres de 2026.
En ese sentido, a través del informe trimestral Cuentas Nacionales de Chile del Banco Central, el PIB registró una caída interanual del 0,5% durante el primer trimestre de 2026 y, en el segundo trimestre, una baja interanual del 0,2%. El primer resultado se debió en gran parte por las exportaciones y, el segundo, por la producción minera.
Para Jorge Berríos, director académico del Diplomado en Finanzas de Unegocios de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, los antecedentes permitirían afirmar que el país se encuentra en una recesión técnica. Entre los factores, el académico destaca los resultados del PIB, el desempleo y otros indicadores incluidos en las cuentas nacionales.
Además, observa con curiosidad los resultados respecto al sector minero. “Variación negativa en el empleo en minería, cuando es una de nuestras ventajas comparativas y es en donde nuestro país debería tener crecimiento absoluto con el valor de los commodities actualmente”, expresó Berríos.
Desempleo al alza
La Encuesta Nacional de Empleo del Instituto Nacional de Estadísticas informó un desempleo nacional del 9,5% en el trimestre mayo-julio de 2026. De acuerdo con los datos disponibles, las personas desocupadas subieron un 10,4% entre cesantes y quienes buscan trabajo por primera vez.
En este caso, la tasa de desocupación de las mujeres fue de 10,3%, mientras que la de los hombres alcanzó un 8,9%. En ese sentido, y dado el panorama actual del país, Jorge Berríos evalúa que “eso es lo que indica que nuestro país está con problemas económicos para absorber la masa laboral y para poder impulsar el crecimiento que mueve nuestra economía”.
Este escenario puede ser un factor que afecta en la salud mental de las personas con o sin un puesto de trabajo, aunque de manera distinta. El especialista en psicología del trabajo y las organizaciones Carlos Díaz, académico de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile, explica que el empleo formal “es una fuente central para canalizar los propósitos personales y del desarrollo de la identidad”.
Por eso, ante una incertidumbre laboral y económica, esto además implica tensiones que merman la autoestima, provoca sentimientos de soledad y que podría generar una depresión. “Esto se presenta de manera más aguda en personas que tienen cargas familiares”, expresa Díaz.
En ese sentido, y para sobrellevar estos posibles sentimientos, recomienda a quienes han sufrido una pérdida de empleo o que sienten que están en riesgo de perderlo, “que realicen un balance de su historia laboral para identificar sus fortalezas, en base a las cuales pueden sostener su empleabilidad”.
Además, sugiere reforzar los vínculos y redes con cercanos que podría “contribuir a sostenerlos emocionalmente y eventualmente propiciar una base de apoyo práctico”. Mientras tanto, Jorge Berríos y Emilio Castillo, coinciden en que el escenario productivo, al menos de la minería y la economía, se podría resolver con nuevos proyectos e inversión.
Rosa Irene Carvajal, Prensa U. de Chile






