Semanas atrás se cumplieron 15 años desde la adopción de los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos. Este conjunto de directrices busca aportar en las prácticas empresariales y en el ejercicio de las normas con foco en los derechos.
Bajo aquellos fundamentos se levantan tres pilares: proteger, respetar y enfatizar o reparar; tres tareas que deben realizar los Estados, pero también las empresas.
“Nunca había quedado tan claro -como ahora- que también (las empresas) podían ser un sujeto posible de vulnerar los derechos humanos de personas y comunidades”, señala Roberto Morales, coordinador de la Plataforma Chilena de la Sociedad Civil sobre Derechos Humanos y Empresas:




