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El silencio de Irene: Amor y exilio en la más reciente novela de María Eugenia Lorenzini

Un libro cautivante y profundamente humano es el que ha presentado hace poco más de un mes, la escritora María Eugenia Lorenzini.

“El silencio de Irene”, narra la historia de Alejandro Pissano quien despierta en una cama de hospital, inmóvil, incomunicado, pero consciente y en plena conexión con una mujer de su pasado con quien compartió la resistencia durante los primeros meses de la dictadura.

“Quería escribir una historia de amor, pero no quería cualquier historia de amor sino que fuera dramática y que de alguna manera reflejara lo que vivió toda una generación, en realidad, mi generación”, señala la autora.

María Eugenia Lorenzini compartió con la radio parte del proceso de creación de los personajes, las ideas y experiencias que quiso transmitir en su novela, así como aquellas que naturalmente se fueron vertiendo en la historia.

“Al elegir cómo comenzar, elegí al personaje postrado para que no fuera una narración lineal, y a partir de esa situación, él comenzará a recordar todo aquello que muchos de los chilenos han olvidado, y que en mi caso, quisiera que no ocurriera”, indicó.

 

El exilio, el doble desapego y el silencio

La historia de Alejandro e Irene comienza en el libro unos meses antes del Golpe de 1973  y parte importante de sus acontecimientos se vinculan con la migración y el asilo político.

“Uno escribe de lo que a uno le ha impactado e importado”, dice María Eugenia. “Toda nuestra generación estuvo totalmente marcada por esa época”.

De alguna manera, esta impresión de la autora se ve reflejada en el protagonista, “que no es precisamente un héroe, sino un joven común y corriente que se ve empujado a una realidad que ni siquiera había soñado”:

“A veces la gente cree que  los exiliados eran políticos, mayores, hombres maduros con sus familias. Hubo muchos jóvenes de 19, 18 y 20 años como es el caso del protagonista que se vieron obligados a salir del país”, señala la escritora: “y no sólo la salida que sin duda es dramática, a lo mejor más que ahora, pues no existían las redes sociales, los celulares. Después, además de la salida, está lo que significa el regreso que es un doble desapego: volver a dejar lo que has construido atrás”, precisa la autora.

Otro aspecto de la historia es la incomunicación de Alejandro quien en su presente es aquejado por una incapacidad física cuya causa se va conociendo a medida que se avanza en el libro. Junto con eso, dice María Eugenia Lorenzini, está el silencio de Irene, de quien nada se sabe, pero además está el silencio social:

 

La vida y las decisiones 

La escritora también apunta a la manera en que su protagonista enfrenta los sucesos; un joven más indeciso que no es precisamente audaz, pero que interactúa con otras personalidades como la de su abuelo e Irene. El abuelo, de origen italiano, también había sido migrante y se lo había jugado todo por el amor de su vida.

“el abuelo es súper importante porque le va dando la fuerza que a veces no tiene. También está Irene quien es una mujer decidida, valiente y empoderada, mucho más parecida a las jóvenes actuales que se atreven a tomar las riendas de su vida” señala la autora.

“Obviamente la mujer ha ido evolucionando y creo que las mujeres actuales están más empoderadas, con mucha más fuerza; se atreven mucho más. Pero este camino no lo dieron solas”, reflexiona indicando que estos avances socio culturales también involucran los pasos que han dando las mujeres en momentos o períodos anteriores. 

“El silencio de Irene” está a la venta en las principales librerías de las cadenas como Antártica, Feria Chilena del Libro; a lo largo de todo Chile y también en librerías independientes como Lolita, Trayecto o Altamira.

Dentro de la página de la editorial Forja, además se pueden adquirir el libro en formato impreso y digital.

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