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A una semana del show de Pet Shop Boys en Chile, Juan Diego nos entrega una crónica personal sobre su historia con el dúo inglés

SUBURBIA, RECUERDOS, SIN PECADOS

Por Juan Diego

Cuando llegaron la primera vez acá, a ese estadio con nombre del país, un lugar de dolor y entretención, les esperábamos hacía tiempo. Un grupo rebelde, distintos, suburbios de vida atados en precarias realidades. Hacía tiempo que los escuchábamos, buscábamos la mejor traducción, para darnos cuenta que acá y allá, se pateaban las mismas piedras.

Nuestro larguirucho país y el salpicón de islas que somos, comenzaba a adaptarse a nuevos fenómenos, las ganancias económicas subían como espuma, los jaguares se vestían de calce perfecto, viajes de negocio y placer, manejando los hilos de los nuevos títeres, sin pensar en los sueños y esperanzas, todo se rentaba, todo se vendía.

Teníamos algunos pocos lugares donde bailar tus metalizadas melodías, los atuendos de la noche, salían de mágicos procesos de reciclaje, imágenes únicas e irrepetibles, solo para sostener el desafío de vivir sin sentir el pecado, cantando por las calles, con un vuelo verde, juntando las monedas para la entrada dos por uno, así, hasta que saliera el sol.

Todo ha cambiado querido Neil, todo seguirá cambiando querido Chris, ha cambiado el clima, ha cambiado el sonido, han cambiado quienes los escuchan, ha cambiado la Reina y ha cambiado el pueblo, todos los pueblos están cambiando, y sus letras y acordes, intuían que así sucedería, ¿Quizás es el poder de la creación?, dicen que todas las personas tenemos ese poder.

Y así discutíamos, de poderes y disidencias, de conflictos y libertades, y cuando todo aburría, volvíamos a reconocernos, para seguir con la vida. Esos amigos ya no están, partieron con la peste rosa, así se le dijeron en algún momento, quizás fue el presagio de lo que vendría, en muchas despedidas de esos amigos, cantamos y bailamos como un efecto dominó.

Ahora vuelven a esta América Morena, que está más mezclada que nunca, las migraciones hacen estragos en las personas, en todos los pueblos. Aparecerán nuevos suburbios y nuevas chicas y chicos, no solo en los muelles, en las carreteras, durmiendo en cualquier parte, soñando con ese futuro esplendor que se pierde, por una idea, por unos pocos billetes.

Los perros ladran y corren desesperados en las calles de todo el continente, los policías y sus autos hacen presencia y abuso para controlar el desorden. Quizás fue por el celo de sentirse libre, por los celos que provoca el ser diferente, ese celo, que es primo de la envidia, entristece a las personas, tratemos de cantar otras cosas y hacerles más felices.

Cada encuentro con ustedes ha sido diferente, siempre el valor de las entradas y el alto costo, al ser un país tan distante, todo sube, así, muchos de la industria ganaron mucho dinero. Siempre tazando una entrada a menor costo y cada historia fue la más intensa, simplemente gracias por recordarlos en gran parte de nuestras vidas, así es la música.

Nunca fue necesario tener todas sus creaciones y saber hasta el último detalle de ustedes, no, eso no es lo relevante, bien saben que los escenarios siempre son importantes, es el momento de la verdad y esa verdad la hemos vivido, siempre es una nueva función y desde hace varios años, podemos llamar a la música y darle su nombre diciendo que siempre estarán en nuestras mentes y corazones.

Hace algún tiempo, el trabajo de tantos años, de tantos ciclos, de tantas instancias, sale al aire, en las ondas sonoras y virtuales, voces que hablan de la tierra y el cambio que estamos viviendo, de los conflictos por el agua y la lenta reacción que tenemos como humanidad, cuando nos propusieron la idea, la rechazamos, por cansancio, pero nunca por miedo.

Hoy, cuando enlazamos esas voces de personas que sienten pena, dolores, alegrías, luchas por una gota de agua, de alguna forma, esos relatos se hacen melodías con sus músicas, para saber que en los suburbios siguen los sueños, que no se puede rentar la esperanza, ni dejar que los celos invadan nuestras historias, no podemos permitir que, las nuevas ideas y pensamientos, sean vistos como los nuevos pecados que impidan el desarrollo, no querido Neil, no querido Chris.

Seguiremos bailando con nuevos acordes y fusiones de vuestra creatividad, esos recuerdos siempre estarán en nuestras memorias. Hoy cuando las bombas caen injustamente, y cuando nuestra Madre Tierra pide a gritos que, dejemos de dañarnos, siempre habrá deseos, espacios y reflexiones, con tus letras, con tus acordes, imaginando el momento exacto que esos chicos de una tienda de mascotas, soñaron sin importar el qué dirán.

Desde las Alturas de Peñalolén

Juan Diego

Conductor de Criterio Verde

Radio Nuevo Mundo

Noviembre 2023

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