Por Carolina Millalen
Nuevas investigaciones se están realizando en torno a la Helicobacter Pylori -también conocida como H. Pylori- bacteria que puede alojar en el estómago humano, con alta prevalencia en Chile y que se reconoce como un importante factor de riesgo de cáncer gástrico.
Recientes investigaciones profundizan en la interacción de este organismo vivo con las moléculas que son parte de las células gástricas, en particular, las células del epitelio gástrico, tejido mucoso que reviste el estómago.
El Dr. Vicente Torres, bioquímico e investigador del Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas (ACCDiS), director de Investigación y académico de la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile e investigador del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia, busca explicar cambios en las células del estómago cuando la infección por esta bacteria persiste, específicamente, aquellos vinculados al desarrollo de cáncer gástrico.
Esta bacteria -que representa una importante prevalencia en el país, cercana al 40% o 50% de la población- “infecta nuestras células que constituyen nuestro tejido de la mucosa gástrica, el tejido que recubre el estómago por dentro. Entonces, infecta estas células y va a transferir a través de sistemas especializados los que conocemos como factores de virulencias, asociados con el desarrollo potencial de cáncer gástrico”.
“No todas las personas infectadas van a desarrollar cáncer gástrico, pero es importante tener presente además, que las personas que han desarrollado cáncer gástrico tienen una alta relación con la infección con helicobacter”, aclara el especialista.
¿Cómo altera la H.Pylori?
Estudios recientes encabezados por el bioquímico, han podido hallar nuevas evidencias sobre cómo la infección por esta bacteria puede modificar el comportamiento de las células gástricas. Una de ellas, es que la Helicobacter Pylori cuando interactúa con las células del epitelio gástrico, favorece la unión de dos proteínas que potencian la expresión de genes que codifican otras proteínas. Estas a su vez, permiten la proliferación celular, efecto asociado al desarrollo del cáncer:
De esta manera, la bacteria al favorecer la interacción entre estas dos proteínas, favorece la expresión de genes que van a permitir cambios en la proliferación celular y en el movimiento de la célula, conocido como invasión celular”, precisa el doctor Torres.
Proyecciones, fases y más evidencias
Un elemento clave en el estudio a nivel celular y molecular refiere a la detección de biomarcadores para determinar “algún nivel de predicción o diagnóstico de cómo va a evolucionar esa infección por la bacteria; si va a llevar a un desarrollo de cáncer o no”, explica:
Si bien estas investigaciones alientan una importante proyección respecto a alcanzar estrategias de tratamiento, el investigador advierte sobre los avances y las fases que todavía tienen que proseguir los estudios:
No obstante, han surgido varios otros estudios relativos a los marcadores, agrega el doctor Torres, que permiten identificar moléculas alteradas con la presencia de la bacteria.
Uno de ellos fue presentado este año y corresponde al grupo investigador del bioquímico. El estudio apunta a la proteína Rab 5 presente en el epitelio gástrico y que controla el movimiento de moléculas al interior de la célula conocido como tráfico endocítico:
“Esto es super interesante porque nos permite acercarnos un poco más hacia lo que ocurre en el paciente, pero cada uno de estos estudios requiere etapas sucesivas para ir validando los hallazgos a nivel de laboratorio y hacia un nivel más clínico”, plantea el investigador de ACCDIS.




