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Día Mundial de la Tierra: académico ICA3 destaca rol de universidades y ciudadanía en la acción climática

  • El Dr. Jorge Medina enfatizó la necesidad de avanzar en acciones concretas desde la Educación Superior, el mundo productivo y la ciudadanía para enfrentar la crisis climática y resguardar los ecosistemas.

En el marco del Día Mundial de la Tierra, conmemorado cada 22 de abril, el académico del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la Universidad de O’Higgins (UOH), Dr. Jorge Medina, relevó la importancia de avanzar en acciones concretas que permitan enfrentar la crisis climática, promoviendo la sostenibilidad y la protección de los ecosistemas desde distintos ámbitos de la sociedad.

En esa línea, Medina enfatizó el rol que cumplen las instituciones de Educación Superior, pues “están mandatadas a ser agentes de transformación a través de la formación de profesionales críticos y con una mirada de sostenibilidad”.

En este contexto, explicó que avanzar hacia campus sostenibles implica medidas concretas como la reducción de la huella de carbono, la transición hacia energías renovables y una gestión más eficiente de los recursos.

“Las universidades necesitan actuar desde adentro hacia afuera: reducir su huella de carbono, sostener el compromiso de bajar emisiones e integrar la sostenibilidad en el currículo y la gestión de campus”, indicó el académico.

Asimismo, el investigador destacó que estas acciones no solo impactan en la institución, sino que también permiten proyectar cambios hacia la comunidad. Ya que “cuando los campus vinculan investigación y gestión con sostenibilidad, se convierten en laboratorios vivos y centros de ideas que muestran a la comunidad cómo avanzar hacia un desarrollo sostenible”.

De acuerdo con Medina, existen modelaciones robustas que indican que una transición hacia modelos circulares podría alcanzar un incremento potencial del 1,54% en el PIB y la creación de aproximadamente 33.000 nuevos empleos hacia 2030, especialmente en energía y construcción.

Medidas como la prevención de pérdidas de alimentos muestran una alta rentabilidad social, con una razón beneficio-costo de 14:1, entre otros antecedentes relevantes. Las universidades cumplen aquí un rol estratégico como bisagra entre el conocimiento y el territorio productivo: integrar los ODS en la vida universitaria implica transformarlas en espacios más verdes, inclusivos y resilientes.

Sostenibilidad y desarrollo: una oportunidad, no una contradicción

El académico también abordó la relación entre sostenibilidad y crecimiento económico, descartando que se trate de objetivos incompatibles.

“La oposición entre sostenibilidad y desarrollo es un falso dilema. El camino hacia la neutralidad climática moderniza el sistema productivo, genera empleo de mayor calidad e impulsa tecnologías más eficientes y limpias”.

En esa línea, añadió que “un proyecto verdaderamente sostenible equilibra reducir la huella ambiental, garantizar equidad social y asegurar rentabilidad a largo plazo”, destacando el potencial de la economía circular y la innovación como motores de cambio en sectores estratégicos.

Finalmente, Jorge Medina puso énfasis en la necesidad de proteger los ecosistemas como base para enfrentar la crisis climática y asegurar el bienestar de las futuras generaciones. “Los ecosistemas son infraestructura climática básica, no un lujo ambiental”, advirtió, explicando que su conservación es clave para mantener servicios esenciales como la regulación del clima, la disponibilidad de agua y la producción de alimentos. La pérdida de estos ecosistemas no es gradual ni siempre reversible; puede alcanzar puntos de inflexión que desencadenan cambios irreversibles”, indicó, reforzando la urgencia de avanzar en su protección.

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