Eloísa Araya tenía 6 años cuando su abuela, jueza internacional de clavados, la invitó a probar suerte en el deporte. Ya hacía gimnasia, ya le gustaba el agua, y en la familia había antecedentes de sobra: su tío había sido seleccionado chileno de la disciplina. Tal combinación la movió a intentarlo, y de inmediato se enamoró de los saltos ornamentales. Este fin de semana, a dos años de eso, logró su primer gran hito: consiguió el primer lugar en la categoría E del Campeonato Nacional de Clavados, organizado por la Federación Chilena de Deportes Acuáticos (Fechida) en el Centro Acuático Kristel Köbrich del Estadio Nacional.
La emoción fue inmediata, aunque difícil de ordenar para ella. “Me sentí nerviosa, feliz y muy emocionada”, reconoce Eloísa, quien sí tiene claridad absoluta sobre lo que la conecta con este deporte: “Cuando salto al agua, creo que puedo volar. Esa sensación me gusta”.

Detrás de ese logro hay una rutina exigente para su edad. Estudiante del Colegio Mayor Peñalolén, además de cumplir con sus deberes estudiantiles, integra la selección de gimnasia artística de su establecimiento, donde entrena tres veces por semana. El resto de sus días los dedica por completo a los clavados, como parte del club Iron Swim.
“Tiene una dinámica semanal muy ajetreada y para cumplir con todo nos apoyamos mucho como familia: abuelos, amigos, otros papás”, explican sus padres, Loreto Erazo y Patricio Araya, quienes son profesores de educación física. “Hemos encontrado mucho apoyo también en el colegio, que nos da facilidades para sus entrenamientos y sus horarios, eso se agradece un montón”, agregan.
Tanta exigencia encuentra en Eloísa una deportista a la altura. “Es una niña muy independiente, siempre busca nuevas metas y vencer sus miedos. Es comprometida y le gusta superarse. Como toda niña, es inquieta y le gusta jugar, pero ha ido desarrollando una gran capacidad de concentración para demostrar todo lo que sabe”, describen sus padres.
Por eso, el momento del triunfo los sacudió a ambos. “Sentí algo en la guata, un orgullo gigante”, reconoce Patricio. “Ver a Elo disfrutando el deporte que eligió, después de levantarse temprano, acostarse tarde y cumplir con tantas responsabilidades a su corta edad, nos llena. Vamos a seguir apoyándola en este camino”, coincide Loreto.
Con ocho años y un título nacional, Eloísa ya apunta a saltos más altos. “Me gustaría poder viajar a otros países a competir”, asegura. “Quiero ganar cosas por Chile, quiero representarlo bien”, concluye.
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