- La propuesta de la CPC de eliminar la irrenunciabilidad de los feriados reactivó una discusión que mezcla crecimiento económico con derechos laborales. Sin embargo, el economista Pablo Peña advierte que el impacto en productividad es mucho más complejo y estructural.
La reciente propuesta de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) de eliminar la irrenunciabilidad de los feriados ha reabierto el debate sobre su impacto en la economía. Mientras el gremio sostiene que estas restricciones afectan la actividad comercial y el empleo, desde el mundo académico surgen matices clave: no todo lo que reduce ventas impacta necesariamente la productividad.
Pablo Peña, economista y docente de la Universidad de O’Higgins, plantea que es fundamental separar ambas discusiones. “La merma en el comercio es directa. Si un feriado es irrenunciable y no tienes acceso a trabajadores, evidentemente hay una disminución de la actividad. Eso no tiene mucha discusión”, explica.
Sin embargo, advierte que este efecto no debe confundirse con productividad. “La productividad no tiene que ver con la cantidad de días trabajados, sino con qué tan eficaz es un trabajador en una tarea”, señala. En ese sentido, factores como la capacitación, la tecnología y la especialización resultan mucho más determinantes que la cantidad de jornadas laborales.
El académico sostiene que en Chile —y en gran parte del mundo— la productividad es un desafío estructural que va más allá del calendario laboral. “Los factores de ganancia en productividad han decaído globalmente. Hoy no es tan fácil que alguien se vuelva más productivo, incluso con altos niveles de tecnología”, afirma.
Desde esta perspectiva, la discusión sobre feriados irrenunciables se ubica en otro plano. “Es una conversación que tiene que ver con horas trabajadas, con el Código del Trabajo y también con dimensiones sociales y culturales. No es una discusión sobre productividad”, enfatiza Peña.
De hecho, el economista va más allá y define el debate como un cruce de intereses. “Aquí hay una tensión entre intereses sectoriales —particularmente del comercio— y aspectos culturales o sociales. Incluso podría hablarse de un choque sociocultural más que económico”, sostiene.
En contraste, la productividad aparece como uno de los grandes desafíos pendientes del país. “Es un tema central para el desarrollo, pero el sistema político no lo ha tomado con la seriedad necesaria”, advierte. A su juicio, avanzar en esta materia requiere mirar con mayor precisión las capacidades territoriales, identificando sectores y regiones con potencial de crecimiento.
Así, mientras la discusión sobre feriados irrenunciables continúa tensionando el debate público entre crecimiento y derechos laborales, la evidencia sugiere que el verdadero salto económico no pasa por trabajar más días, sino por trabajar mejor.




