Sindicatos de Cencosud en alerta máxima frente al gobierno de la CPC: Advierten que no aceptarán retrocesos en derechos conquistados.

Por Jean Flores Quintana

La ofensiva del gran capital contra el mundo del trabajo adquiere hoy una brutalidad inusitada. El Ejecutivo, operando en absoluta sintonía con la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), decidió sepultar el proyecto de negociación ramal mediante un oficio oficial. Esta medida desmantela un avance histórico y consolida la asimetría estructural que somete a la clase asalariada. Enfrentamos una administración que legisla directamente para los dueños del dinero, garantizando la supremacía de la élite económica a costa de las herramientas de defensa de las mayorías.

La voracidad de la oligarquía financiera queda expuesta en toda su magnitud con la reciente arremetida de Susana Jiménez y la cúpula de la CPC. La presidenta del gran empresariado exige suprimir los feriados irrenunciables, escudándose en una falsa “libertad de emprendimiento” y calificando el descanso familiar como una “merma muy importante” que incentiva la informalidad. Para estos grupos de poder, la vida comunitaria y la dignidad humana representan pérdidas inaceptables frente a la maquinaria del consumo.

Frente a esta declaración de guerra, la respuesta obrera resonó con fuerza en la Caja de Compensación La Araucana. Sesenta dirigentes sindicales del holding Cencosud —agrupando a las empresas Jumbo, Easy, Paris y Santa Isabel— articularon un bloque de contención en representación de 7.500 trabajadores a nivel nacional. Con el respaldo irrestricto de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y la Confederación Nacional de Trabajadores del Comercio, Producción y Servicios (Conatracops), las bases resolvieron defender sus conquistas históricas mediante la movilización.

El conflicto devela la contradicción principal del modelo. Mientras conglomerados como Cencosud reportan utilidades multimillonarias cada trimestre, la cúpula empresarial exige expropiar el tiempo de quienes generan exactamente esa riqueza. El gran capital persigue la colonización absoluta de la existencia. Los feriados irrenunciables marcan un límite civilizatorio. Garantizan el valor superior de la vida familiar frente a la rentabilidad corporativa. Eliminar este derecho significa entregar el tiempo libre a las lógicas de acumulación.

Karen Díaz, dirigenta nacional de la rama de Comercio de la CUT, denunció la estrategia empresarial con total nitidez. La representante advirtió que los patrones negocian ignorando por completo el valor de quienes producen la riqueza. Exigió un diálogo horizontal con el gobierno y los empleadores para avanzar con firmeza, y recalcó que los feriados irrenunciables constituyen derechos irremplazables adquiridos mediante años de incansable lucha sindical.

Claudio Sagardías, presidente de Conatracops, marcó una postura tajante frente a las presiones corporativas al advertir que los feriados irrenunciables resultan absolutamente intocables. El dirigente convocó a todos los trabajadores a mantener la firmeza, mostrar coraje y tomar las calles para defender las garantías legales.

Sergio Fuentes, vocero de la Coordinadora de Sindicatos de Cencosud, llamó a la unidad desde los propios recintos de trabajo. Precisó la urgencia de organizarse y mantener una alerta máxima ante este ataque directo contra las familias trabajadoras.

El sindicalismo del retail rechaza cualquier pérdida de derechos. Frente a la avaricia corporativa y el entreguismo del poder político, la respuesta será la fuerza obrera organizada en las calles. Las conquistas históricas exigen defensa activa y permanente.

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