La “cuesta de marzo” golpea con fuerza: Casi 65% teme no poder cubrir todos los gastos del mes

0
6
Woman managing the debt ***These graphics are derived from our own 3D generic designs. They do not infringe on any copyright design.
  • Estudio de Datavoz revela fuertes brechas económicas según nivel socioeconómico y tamaño del hogar. Permiso de circulación y gastos escolares lideran las preocupaciones.

El regreso a la rutina en marzo no solo marca el inicio del año escolar y laboral. Para una amplia mayoría de los hogares chilenos, también representa un periodo de fuerte presión financiera.

Así lo muestra el último estudio GPS Ciudadano de Datavoz, que revela que un 64,9% de las personas está preocupado porque los gastos de marzo serán muy altos y teme no poder cubrirlos completamente

La investigación evidencia que la llamada “cuesta de marzo” no afecta a todos por igual y expone brechas económicas profundas según el nivel de ingresos y la composición de los hogares.

“El mes de marzo funciona como un verdadero termómetro de la vulnerabilidad económica en Chile. Lo que vemos es que para muchos hogares no se trata solo de un momento del calendario, sino de una prueba de estrés financiero que deja en evidencia desigualdades estructurales”, explica Jorge Fábrega, director en Tendencias Sociales de Datavoz.

Hogares grandes y sectores vulnerables, los más afectados

El análisis muestra que la preocupación crece de forma significativa cuando aumenta el número de integrantes del hogar. Mientras en hogares de una o dos personas el temor a no poder cubrir los gastos llega a 51,7%, en familias de cinco o más integrantes alcanza un 84,6%, una diferencia de más de 30 puntos porcentuales. 

La brecha también es evidente según nivel socioeconómico. En los sectores de menores ingresos (D+E), 82,4% declara preocupación, mientras que en los segmentos más altos (AB+C1a) esa cifra baja a 42,8%

“Los datos muestran que marzo no es una experiencia económica similar para todos los chilenos. Si bien para algunos es un mes de gastos abordables, para muchos otros representa un momento crítico de alto stress y vulnerabilidad”, señala Fábrega.

Permiso de circulación y educación: los gastos que más aprietan

Entre los ítems que generan mayor dificultad para las familias, el permiso de circulación lidera con 59,3%, seguido por matrículas y aranceles escolares con 43,6%

La naturaleza del gasto cambia según la composición del hogar. En familias con más integrantes, las preocupaciones se concentran en los costos asociados a la educación. En hogares pequeños, en cambio, aparecen con mayor fuerza gastos ligados a la vivienda, como contribuciones.

Ahorros, crédito y redes familiares: cómo se enfrenta el mes

Para cubrir estos gastos, los hogares recurren principalmente a ahorros o fondos propios (38,7%), aunque un 35,1% declara que utilizará tarjetas de crédito o créditos de consumo, lo que refleja el peso del endeudamiento en la economía familiar. En los sectores de menores ingresos aparece con mayor fuerza otra estrategia: el apoyo del entorno cercano.

“El sistema financiero funciona como amortiguador para los sectores de mayores ingresos, que pueden recurrir al crédito formal. En cambio, en los sectores más vulnerables aparece con más fuerza la ayuda de familiares o amigos, lo que muestra cómo las redes personales se transforman en un soporte económico para estos grupos”,”, explica Fábrega.

Un marzo más duro que antes

El estudio también muestra la percepción de los encuestados cuando se les pide pensar en su situación actual respecto de los años anteriores. Un 44,1% de los encuestados cree que la presión económica de este marzo será mayor que la de otros años, mientras que un 39,6% la considera similar. Esta sensación de mayor dificultad se acentúa entre las mujeres y en los sectores de menores ingresos.

Para Fábrega, este fenómeno revela un clima económico que se siente cada vez más pesado en los hogares. “Cuando la mayoría percibe que la presión económica aumenta año tras año, lo que estamos viendo no es solo un problema estacional. Es una señal de que la resiliencia financiera de los hogares sigue acumulando pruebas y la duda que queda en el aire es cuál será su límite”, concluye.