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Director ICAL advierte que las familias pagarán el ajuste de Quiroz

Mientras la región enfrenta una severa inestabilidad geopolítica y Chile navega la incertidumbre del inicio de gobierno de José Antonio Kast, desde el Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz alertan que la “terapia de shock” que ejecutaría Jorge Quiroz en Hacienda es una receta contraproducente que detonará un alto costo social.

Por Jean Flores Quintana

El 2026 arranca bajo la sombra de una “tormenta perfecta”: una crisis geopolítica que tensiona a Latinoamérica y una economía nacional ralentizada que aguarda, con nerviosismo, las definiciones del gabinete de José Antonio Kast. En este escenario de fragilidad, donde la especulación sitúa al ortodoxo Jorge Quiroz como el hombre fuerte de Hacienda, el director de ICAL, Fernando Carmona, salió al paso para impugnar la viabilidad de una estrategia que amenaza con asfixiar la recuperación antes de que empiece.

Para el experto, el eventual arribo de Quiroz representaría el triunfo del dogmatismo sobre el pragmatismo económico. Carmona advierte que aplicar el torniquete fiscal prometido en el programa de Kast, justo cuando la inversión privada titubea ante el caos regional, es un error de diagnóstico garrafal.

“El principal problema del enfoque fiscal de Jorge Quiroz, como posible ministro de Hacienda, es su prociclicidad en una economía frágil. En un contexto de bajo crecimiento y débil inversión privada, insistir en ajuste y disciplina fiscal no estabiliza la economía: la contrae”, sentenció.

La paradoja de la austeridad

El análisis del economista desmantela la lógica contable del futuro gobierno. Lejos de “ordenar la casa”, la obsesión por el recorte del gasto público en este ciclo recesivo actúa como un búmeran. Al retirar al Estado —el único actor capaz de sostener la demanda en tiempos de turbulencia— se golpea la actividad, se destruye empleo y caen los ingresos tributarios.

“Lo más grave es que este enfoque termina siendo autoderrotante. El ajuste reduce actividad, empleo y recaudación, empeorando el balance fiscal que se busca ordenar”, explicó el director de ICAL, advirtiendo que la medicina de Quiroz terminará agravando la enfermedad del déficit.

La falacia de la “confianza” empresarial

En esa línea, Carmona también desmitifica el argumento central que suele esgrimir el entorno de Quiroz: la promesa de que el sacrificio fiscal traerá “confianza” a los grandes capitales. El economista es tajante: “No hay confianza posible en un mercado interno deprimido”. Para el experto, la inversión no se reactiva con señales de austeridad que empobrecen a la población y contraen el consumo, sino con un Estado activo que dinamice la demanda agregada.

El costo lo paga la clase trabajadora

La advertencia de fondo apunta al corazón del conflicto distributivo que marcará este periodo. El análisis es claro respecto a quién pagará la factura de la restricción: no será la élite financiera, sino la clase trabajadora. Transformar la política fiscal en un freno de mano, en lugar de un escudo protector ante la crisis internacional, dejará a las familias chilenas a la intemperie.

“En lugar de actuar como amortiguador del ciclo, la política fiscal se transforma en un acelerador negativo, consolidando una economía de bajo crecimiento con alto costo social”, concluyó Carmona.

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