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Académicas de universidades públicas entregan recomendaciones para promover la equidad de género en las aulas

Las investigadoras del CIAE de la U. de Chile, Lorena Ortega y Alejandra Mizala, junto a Catalina Canals, de la Universidad de O’Higgins, sintetizaron evidencia internacional sobre disparidades de género en procesos y resultados educativos. “Eliminar los estereotipos de género amplía las oportunidades de los estudiantes y, al hacerlo, crea espacios que reflejan mejor la riqueza y diversidad de la sociedad”, aseguran las investigadoras.

A pesar de los progresos realizados en la educación de las mujeres, las desigualdades de género persisten en la educación y a través de ésta, modelan trayectorias vitales desiguales e influyen en el desarrollo sostenible y equitativo de las naciones. Así también lo evidenciaron los resultados del último SIMCE de cuarto básico y segundo medio, donde la brecha de género en desmedro de las mujeres en matemáticas creció por segundo año consecutivo.

En ese contexto, las investigadoras del CIAE de la U. de Chile Lorena Ortega y Alejandra Mizala (esta última también académica de Ingeniería Industrial de la U. de Chile), junto a Catalina Canals, de la Universidad de O’Higgins, sintetizaron evidencia internacional sobre disparidades de género en procesos y resultados educativos. La literatura revisada enfatiza las diversas formas en las que los estereotipos de género permean los procesos educativos, y tienen efectos en los resultados y trayectorias de las y los estudiantes.

Aunque la escuela no es el único espacio social de transmisión de estereotipos de género, ésta puede desempeñar un papel clave para garantizar que los procesos educativos no reproduzcan los roles y estereotipos tradicionales de género, que perpetúan las desigualdades entre hombres y mujeres. Por esto, a partir de la revisión de la literatura, las investigadoras entregan una serie de recomendaciones para promover la equidad de género en las prácticas educativas. “Eliminar los estereotipos de género amplía las oportunidades de los estudiantes y, al hacerlo, crea espacios que reflejan mejor la riqueza y diversidad de la sociedad. Esto, a su vez, puede repercutir positivamente en nuestras comunidades, ya que los entornos diversos fomentan nuevas preguntas, nuevos enfoques y mejores respuestas”, concluyen las autoras.

Los hallazgos y recomendaciones basadas en la evidencia son:

1. Las expectativas de las y los docentes pueden afectar el progreso académico de los estudiantes

La comunicación verbal y no verbal de las y los docentes impacta el autoconcepto de sus estudiantes, lo que impacta en su rendimiento.

Qué hacer en el aula:

  • Reflexionar sobre sus propios prejuicios y estereotipos.
  • Comunicar altas expectativas y promover un autoconcepto académico positivo para cada estudiante.
  • Valorar el esfuerzo y la perseverancia, enfocándose en la evolución del aprendizaje, promoviendo la voluntad de aceptar nuevos desafíos y enseñando a aprender de los errores.

2. Los libros de texto y el material didáctico pueden transmitir estereotipos de género

En los libros de texto, los recursos didácticos y los materiales de formación de profesores suelen contener estereotipos de roles. Por ejemplo, las mujeres están menos representadas en áreas como STEM y más en áreas de cuidados.

Qué hacer en el aula:

  • Estar consciente acerca de la presencia e impacto de los estereotipos de género en los recursos didácticos.
  • Problematizar, cuando sea posible, con los y las estudiantes acerca de dichos estereotipos.
  • Explicitar la contribución balanceada de hombres y mujeres en diversos campos, por ejemplo, resaltando la presencia de mujeres en áreas STEM* y de hombres en áreas típicamente feminizadas.

3. Las interacciones docentes-estudiantes en las aulas también pueden tener sesgos de género.

Investigaciones han encontrado que los niños reciben más atención de parte de los docentes y que inician más interacciones que las niñas en clases de matemáticas. Esto impacta en el aprendizaje, la motivación y el desarrollo socioemocional.

Qué hacer en el aula:

  • Balancear la atención entre niños y niñas, por ejemplo, dando la palabra aleatoriamente y estimulando la participación de los y las estudiantes que menos participan.
  • Fomentar la comunicación y el trabajo colaborativo entre estudiantes hombres y mujeres.

4. Los estereotipos de género impactan el desempeño académico en diferentes disciplinas.

El que haya menos mujeres entre los mayores rendimientos en matemáticas y ciencias está relacionado con estereotipos sociales e impacta la confianza de las estudiantes en sus propias habilidades.

Qué hacer en el aula:

  • Diseñar clases que minimicen los estereotipos sociales y las expectativas basadas en el género.
  • En la elección de ejemplos, ejercicios y material, como libros, videos, etc., incluir una variedad de recursos que puedan atraer a estudiantes con diferentes intereses.
  • Promover la confianza de los estudiantes, enfatizando que los errores son una parte natural del proceso de aprendizaje, proporcionar retroalimentación positiva, reconocer las fortalezas de cada estudiante y reforzar el mensaje de que siempre es posible mejorar.

5. Las diferencias de género en aversión al riesgo, disposición a competir y la auto confianza pueden afectar resultados en pruebas competitivas.

Debido a los estereotipos sociales, las mujeres están menos dispuestas a competir, son más reacias tomar riesgos y tienen menos confianza en sí mismas, lo que impacta su rendimiento en pruebas competitivas con altas consecuencias.

Qué hacer en el aula:

  • Diseñar actividades no competitivas que promuevan la cooperación entre los y las estudiantes. Si es que es necesario tener tareas competitivas, balancearlas con otras tareas donde las mujeres puedan demostrar sus habilidades cognitivas.
  • Preparar a las y los alumnos para actuar en contextos de riesgo y competencia, potenciando el desarrollo de sus habilidades socioemocionales.

6. Estereotipos de género pueden ocupar recursos mentales necesarios rendir en pruebas cognitivas

La preocupación de los y las estudiantes, especialmente quienes son negativamente estereotipados, puede disminuir su rendimiento en pruebas cognitivas, ya que al intentar suprimir sus pensamientos negativos usan recursos mentales que podrían ser destinados a rendir en las pruebas.

Qué hacer en el aula:

  • Prestar atención a su propio lenguaje y el de sus estudiantes para impedir la reproducción de estereotipos sociales.
  • Hacer conscientes a los y las estudiantes y sus familias de esta situación, manifestándoles que un mal resultado en una prueba no necesariamente indica una baja habilidad cognitiva.

7. El diseño de los test no es neutral desde el punto de vista del género

Debido a los sesgos y estereotipos, muchos aspectos de los test, como los límites de tiempo, la penalización de preguntas incorrectas, y el tipo de preguntas utilizadas pueden impactar las brechas de género en el rendimiento.

Qué hacer en el aula:

  • Considerar balancear preguntas de selección múltiple y de respuestas abiertas.
  • Considerar diversos tipos de evaluaciones durante el año escolar.
  • Evitar preguntas que utilicen contenidos estereotipados por sexo.
  • Priorizar el uso de una variedad de temas que puedan resultar atractivos para los distintos estudiantes.

8. Existe segregación por género en diferentes campos disciplinares

Las mujeres están subrepresentadas en carreras STEM* y los hombres están subrepresentados en áreas de artes, humanidades, salud y educación, lo que impacta sus salarios en el mercado laboral. Esto tiene sus raíces en desigualdades a lo largo de la vida de hombres y mujeres.

Qué hacer en el aula:

  • Visibilizar varios modelos para reducir los estereotipos de género. Por ejemplo, invitar a actividades escolares a mujeres científicas y hombres en labores de cuidado.
  • Considerar las experiencias y éxitos de personas que han seguido carreras no tradicionales.

9. Los profesores y el entorno escolar son cruciales en las preferencias universitarias

Las estudiantes expuestas a una mayor proporción de maestras del área STEM* durante la educación secundaria tienen más probabilidades de seguir estas carreras.

Qué hacer en el aula:

  • Tener un currículo escolar que ofrezca tempranamente una preparación similar para hombres y mujeres en STEM*.
  • Promover actividades extracurriculares del área STEM* que fomenten la participación de hombres y mujeres por igual y provean modelos de roles diversos.
  • El plan de estudios y las actividades extracurriculares también pueden influir en las percepciones y expectativas de los padres sobre sus hijos e hijas.
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