Economista Solimano apunta a la tasa de interés del BC con alza del petróleo: “Va en dirección contraria de una reactivación”
Por Carolina Millalen
Mientras el gobierno busca responder a una serie de urgencias socioeconómicas con un incremento en el presupuesto 2027 y un plan laboral, la economía nacional sigue sujeta a otros vaivenes como ocurre con el alza del petróleo y a varias incertidumbres tras la adhesión de Chile al Escudo de las Américas.
El economista Andrés Solimano, presidente y fundador del Centro Internacional de Globalización y Desarrollo CIGLOB, se refirió a la inestabilidad que hoy aporta el conflicto entre Estados Unidos e Irán con una nueva alza del petróleo.
“La economía global está sujeta, como yo la veo, a dos fuerzas que se contraponen: la disrupción del mercado de energía y el aumento de precios de petróleo”. Sobre este último, señala cómo golpea los precios, la inflación y cómo desencadena cambios en la política de los bancos centrales que tienden a subir sus tasas de interés, tal como ya ha ocurrido en Europa y Estados Unidos.
“En Chile ha presionado la inflación. En particular, porque el gobierno en el Bencinazo de marzo decidió pasar todos los precios al consumidor, no ocupar el Mepco, y eso produjo un aumento de costos y de precios “.
Más aún, respecto a la política del Banco Central, precisó, “veo más complicada la coyuntura porque el BC ha mantenido la tasa de interés constante. Van a ser 10 meses, ha dejado la tasa de la política monetaria en 4,5%. Podría haberla bajado pero no lo hizo, le va a ser más difícil”.
“Esperó demasiado”, remarca el economista, apuntando al escenario favorable que trae el alza de tasas de interés en el exterior y que impulsa a los inversionistas locales a sacar sus capitales, presionando así el dólar y los precios.
“Quizás el BC no va a modificar las tasas, incluso las puede hasta subir, lo que va en la dirección contraria de una reactivación económica”, señala.
Por el interés nacional
Acerca de la unión de Chile al Escudo de las Américas, instancia convocada por Estados Unidos para el combate contra el narcotráfico, pero que finalmente escribe un fuerte trazado para los países latinoamericanos con respecto a su comercio con China, el economista apuntó a la necesaria fiscalización que deben realizar las instituciones y otros poderes del Estados:
“Los tratados tienen que ser ratificados. Eso es la ley internacional: tienen que ser ratificados por los congresos de los países miembros”:
En la parte económica, dijo, “veo una racionalidad de los intereses de Estados Unidos” . “No sé cual es la sabiduría de alinearse con los interés estratégicos comerciales si nuestro principal socio comercial es China”.
“Debiera haber una sesión seria en el Congreso para que el ejecutivo explique el alcance de lo que firmó con EE.UU en torno al llamado Escudo de las Américas y que los senadores y diputados participen. Más allá de las pertenencias políticas, vean primero el interés nacional desde el punto de la soberanía nacional -política, geopolítica- y de la soberanía económica”.
Acuerdos entre potencias
Por otros parte, respecto a la extensión de la tregua comercial entre China y Estados Unidos y la rebaja arancelaria aplicada a un conjunto de productos no estratégicos, valoró la decisión, apuntando al costo económico interno que han generado en ese país las alzas de aranceles:
Sin embargo, advirtió sobre la posibilidad que continúe incidiendo un contexto errático donde “las cosas dependen de lo que hace un país grande, más que de un sistema que era lo que se pensaba que debía ser un poco la globalización: que tuviera, al menos en el marco comercial, un conjunto de reglas y parámetros estables”.
También, acerca del diálogo entre ambos países para prevenir desastres en seguridad nacional provocados por la IA, manifestó tener una escéptica estimación sobre que eso signifique un real ajuste a su avance; “también porque hay una ideología de no regulación o antiregulación sobre todo en EEUU”, indicó.
Frente a eso, resaltó la importancia de tener un balance sobre el rol que juega la IA en la inversión y el consumo, pero también sobre el serio impacto ambiental y ecológico que genera su producción, sus límites respecto a reutilizar información falsa, así como la vulnerabilidad financiera y geopolítica que suscita.