A 53 años del golpe: 65% evalúa negativamente sus consecuencias
• GPS Ciudadano de Datavoz muestra, sin embargo, que el 54% sigue considerando que el golpe de Estado de 1973 fue inevitable. Las diferencias políticas son profundas: mientras el 89% de quienes se identifican con la derecha comparte esa idea, entre quienes se ubican en la izquierda la cifra cae al 28,5%.
A 53 años del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, la evaluación de sus consecuencias se vuelve más negativa entre las personas consultadas por el GPS Ciudadano de Datavoz. De acuerdo con la medición de septiembre de 2026, un 65,2% considera que el golpe tuvo repercusiones negativas para Chile, frente al 57,3% que sostenía esa opinión en la medición de 2025. Es un aumento de 7,9 puntos porcentuales en un año. En sentido contrario, quienes evalúan positivamente sus repercusiones disminuyen desde 39,6% a 33,8%.
El cambio se produce en un momento político particular. Este será el primer 11 de septiembre durante la administración del Presidente José Antonio Kast, quien asumió en marzo de 2026. El Mandatario resolvió que La Moneda no realizará un acto oficial para conmemorar la fecha, mientras los partidos de oposición anunciaron homenajes al expresidente Salvador Allende en el Cementerio General y en las inmediaciones del Palacio de Gobierno.
Sin embargo, el aumento de la evaluación negativa de las consecuencias del golpe no implica que haya cambiado en la misma dirección la interpretación sobre las circunstancias que llevaron al quiebre democrático. Ante la afirmación de que el golpe de Estado de 1973 fue un acontecimiento inevitable, el 54% de las personas encuestadas se manifiesta de acuerdo y el 45,7% en desacuerdo. El resultado prácticamente no cambia respecto de 2025, cuando el acuerdo alcanzaba 54,8%.
Para Jorge Fábrega, socio director en Tendencias Sociales de Datavoz, ambos resultados no son contradictorios, sino que muestran que los chilenos pueden hacer dos evaluaciones diferentes sobre el mismo episodio histórico. “Son dos juicios distintos: uno sobre las causas y otro sobre lo que ocurrió después. Una persona puede pensar que, dadas las circunstancias de la época, el quiebre terminó siendo inevitable y, al mismo tiempo, evaluar negativamente sus consecuencias. Por eso, Lo interesante es que –comparado con el 2025 – la visión sobre las causas se mantiene, pero algunos han modificado su evaluación de las consecuencias”, acota.
Dos miradas políticas casi opuestas
Las diferencias aumentan fuertemente al observar la identificación política de los encuestados. Entre quienes se identifican con la derecha, el 89% considera que el golpe fue inevitable y solo el 11% discrepa. En la izquierda ocurre prácticamente lo contrario: 28,5% está de acuerdo y 71,5% en desacuerdo. Entre quienes se sitúan en el centro, el desacuerdo llega a 61,3%.
La distancia es todavía mayor cuando se pregunta por las repercusiones del golpe. Un 64,7% de quienes se identifican con la derecha las considera positivas y un 35,1% negativas. En el centro, el 74,3% las evalúa negativamente. Y entre quienes se identifican con la izquierda, la evaluación negativa alcanza el 99,3%.
Para Paulina Valenzuela, socia fundadora de Datavoz, el cambio respecto del año pasado debe leerse junto con la persistencia de esas diferencias. “Hay un movimiento que merece atención: en solo un año aumenta casi ocho puntos la proporción de personas que considera negativas las consecuencias del golpe. Pero, al mismo tiempo, permanece prácticamente intacta la idea de que fue inevitable. Por eso no estamos frente a una memoria histórica que se esté volviendo homogénea. El juicio sobre sus consecuencias se hace más crítico, pero las interpretaciones
sobre 1973 siguen profundamente atravesadas por la posición política”.
Los resultados también muestran que las generaciones no observan el período de la misma manera. Entre las personas más jóvenes la evaluación negativa de las repercusiones alcanza niveles considerablemente mayores que entre los grupos de más edad, otra señal de que la memoria del golpe no depende únicamente de haber vivido directamente el período.
Un 11 de septiembre que sigue ordenando la discusión política Más de medio siglo después, el 11 de septiembre continúa siendo una de las fechas en que las diferencias políticas y las interpretaciones de la historia reciente aparecen con mayor nitidez.
Este año, además, la conmemoración vuelve al centro de la discusión pública. La decisión del Ejecutivo de no organizar ceremonias oficiales fue cuestionada por sectores de oposición, que anunciaron sus propios actos de memoria. Paralelamente, dentro de la propia derecha han aparecido diferencias generacionales respecto de cómo relacionarse con la fecha y con las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura.
El estudio sugiere que esa distancia política no pertenece únicamente a las élites: también está presente en la forma en que las personas interpretan el pasado. El GPS Ciudadano corresponde a un estudio cuantitativo no probabilístico, mediante encuesta online. Consideró 1.000 entrevistas realizadas entre el 25 de agosto y el 3 de septiembre de 2026, con ponderación posterior por variables sociodemográficas.