Innovadora experiencia de musicoterapia se implementa en la Región de Valparaíso

Por Carolina Millalen

En el Hospital Biprovincial Petorca Quillota de Valparaíso se está llevando a cabo una experiencia pionera de musicoterapia con pacientes quirúrgicos, previo a su ingreso a pabellón y durante la intervención operatoria.

Alberto Martínez Garrido, ingeniero en sonido, diseñador sonoro, musicoterapeuta y creador de esta iniciativa, explica que esta disciplina no es algo etéreo como muchas veces se asocia, sino un estudio sobre las cualidades de la música que aportan a la salud a partir de la evidencia científica.

“Existen dos ramas: una es la musicoterapia receptiva donde el paciente solamente recibe la música por medio de una persona que puede ser un médico o cualquier especialista de atención y la otra es la musicoterapia activa donde son sesiones con los pacientes y se tratan de solucionar algunas problemáticas individuales o grupales y también donde se hace participar al paciente de la música”, dice comparando ambos tipos:

La musicoterapia responde a su vez a una necesidad de humanizar el sistema de salud, plantea y que, en el caso de intervención quirúrgica, aporta desde un método no farmacológico al paciente y al procedimiento.

El proyecto actual que se realiza en el hospital Biprovincial responde al tipo de musicoterapia receptiva. En ese centro de salud, Martínez ya había desarrollado otra experiencia junto al anestesista y músico Erick Contreras  en 2017 para tratar el insomnio a pacientes de la tercera edad. Esta iniciativa obtuvo resultados bastante potentes de modo que el 2023 cuando se habilitó el nuevo edificio del hospital, se solicitó la opción de hacer una propuesta ya no momentánea sino fija:

El proyecto aborda un trabajo hospitalario de gran complejidad como es la atención de pabellón donde muchas veces los pacientes ingresan por urgencia. “La situación en la que está el paciente es muy extrema, están con mucho miedo, mucha ansiedad. Entonces, la única forma de conectar y poder ayudar a la persona en ese momento, es música conocida, que conecte con la persona. Una de las claves de la musicoterapia es conectar con las personas”, detalla:

“Uno de los desafíos más grandes ha sido la selección musical”, acota Martínez. Frente a eso, la propuesta ha incluido un repertorio acorde a diversas variables como la edad o la procedencia geográfica: música clásica que apunta bastante a la tercera edad, música infantil que incluye melodías de películas o juegos, por ejemplo. “Hay una lista que yo llamo del recuerdo, ya que puede llevar a momentos de la infancia, de la juventud, y música chilena que por el sector rural de Quillota o de los alrededores es un estilo que también puede llegar a conectar”.

“Los efectos observados desde mi experiencia como desarrollador del proyecto han sido notables. Después de meses de trabajo y desarrollo, resulta especialmente emocionante y gratificante observar respuestas inmediatas en los pacientes, incluso en situaciones de alta intensidad emocional y física, como episodios de urgencia y dolor agudo. Estas respuestas se manifiestan de manera perceptible en aspectos como la expresión facial, el patrón respiratorio, el nivel de agitación y otros indicadores fisiológicos observables”.

En Chile hay experiencias de musicoterapia, aunque en el contexto quirúrgico no hay tantas, plantea, lo que vuelve bastante innovadora la propuesta a nivel nacional e internacional: 

Por otro lado, si bien esta iniciativa tiene mucha proyección, “ha sido complejo implementar una metodología en un hospital público”, dice el especialista sobre procedimientos a veces engorrosos del sistema y de sus limitados recursos. Sin embargo, hay posibilidades de que la propuesta crezca desde asociaciones con universidades, instituciones como Corfo o actores privados también.

“Ojalá fluya esta proyección porque tiene un factor social, un factor de ayuda a la comunidad, de apoyo a la salud, de mejorar la calidad de vida de las personas y debería ser considerado como un proyecto más allá de innovador, de apoyo a todo el sistema de salud, ya sea público o privado”, defiende Alberto Martínez.