Kit de emergencia: los elementos que pueden marcar la diferencia durante las primeras 72 horas de una catástrofe
Contar con agua, alimentos, medicamentos y artículos esenciales permite enfrentar de mejor manera terremotos, inundaciones u otras emergencias, especialmente cuando el acceso a servicios básicos se ve interrumpido.
Chile es uno de los países más expuestos a amenazas naturales, como terremotos, tsunamis, incendios forestales, inundaciones y erupciones volcánicas. En este escenario, la preparación de la población resulta fundamental para reducir riesgos y enfrentar de mejor manera las primeras horas posteriores a una emergencia. Una de las principales recomendaciones de los organismos especializados es contar con un kit de emergencia que permita cubrir las necesidades básicas de cada integrante del hogar durante los primeros días.
Disponer de este equipamiento con anticipación puede marcar una diferencia importante mientras llegan los equipos de emergencia o se restablecen servicios básicos como el suministro de agua, electricidad o las comunicaciones. Además, permite actuar con mayor tranquilidad y organización frente a situaciones que suelen ocurrir de manera inesperada.
El académico del Departamento de Ciencias de la Enfermería de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Jair Bustos, explicó que el concepto tradicional de botiquín ha evolucionado. "Antiguamente, el botiquín era el principal recurso para enfrentar una emergencia en el hogar. Hoy, además de insumos de primeros auxilios, es necesario contar con provisiones que permitan cubrir las necesidades básicas de la familia durante 48 a 72 horas”, indicó.
En esa línea, detalló que el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) recomienda “incluir agua potable (al menos dos litros por persona al día) alimentos no perecibles, ropa de recambio, calzado, frazadas o saco de dormir, además de artículos de higiene como papel higiénico, jabón, cepillo y pasta de dientes”.
A estos elementos se suman un botiquín de primeros auxilios, medicamentos de uso habitual, linterna, radio portátil, pilas de repuesto, cargador portátil para teléfonos móviles, silbato y utensilios básicos para cocinar o potabilizar agua; como una olla, fósforos o encendedor y cloro. Asimismo, es recomendable mantener estos implementos en un lugar de fácil acceso y revisar periódicamente su estado, especialmente la fecha de vencimiento de alimentos y medicamentos. No obstante, el especialista enfatizó que no existe un kit único para todas las familias. Debe adaptarse a las necesidades de cada hogar, incorporando elementos específicos para lactantes,embarazadas, personas mayores, personas con enfermedades crónicas o con condiciones como el
Trastorno del Espectro Autista”, señaló.
En ese sentido, agregó que también “es importante considerar las necesidades de las mascotas, incorporando agua, alimento y los implementos básicos para su cuidado en caso de una evacuación o de permanecer varios días fuera del hogar”.
Finalmente, Bustos destacó que “preparar este tipo de implementos con anticipación permite actuar con mayor tranquilidad ante una emergencia y reduce las dificultades durante las primeras horas posteriores a una catástrofe, cuando el acceso a servicios básicos puede verse limitado”.
Asimismo, recalcó que el kit debe formar parte de una planificación familiar que incluya conocer las vías de evacuación, definir puntos de encuentro y mantener informados a todos los integrantes del hogar sobre cómo actuar frente a una situación de riesgo.