Así funciona la mayor red de trenes de alta velocidad del mundo y qué puede aprender Chile
Una de las redes ferroviarias más grandes y eficientes del planeta moviliza cada día a millones de pasajeros en China. Con una extensión que supera los 45.000 kilómetros de líneas de alta velocidad, este gigante del transporte combina puntualidad, limpieza y velocidad. Así, el sistema ferroviario se ha consolidado como un eje central del desarrollo económico, la integración territorial y la movilidad cotidiana en el país asiático.
Desde las primeras horas de la mañana y hasta entrada la noche, las estaciones ferroviarias reciben un flujo constante de pasajeros. Los trenes de alta velocidad (Bullet Trains o Fuxing), que circulan entre 250 y 350 km/h, recorren cientos de kilómetros en pocas horas y destacan por su puntualidad.
A ello se suma el desarrollo tecnológico e industrial del sistema. Gran parte de los trenes y de la infraestructura han sido diseñados y fabricados por la industria local, liderada por CRRC, reflejando una estrategia de largo plazo basada en la inversión pública, la innovación y la planificación estatal.
El alto nivel de ocupación de este medio de transporte refleja también la confianza de la población en un sistema que combina eficiencia, limpieza y accesibilidad. El fuerte respaldo del Estado a la infraestructura y al desarrollo ferroviario permite sostener un servicio masivo con tarifas competitivas para millones de usuarios en un país de enorme escala territorial.
El espejo chileno y el legado de “Trenes para Chile”
La experiencia china abre, además, un espacio de reflexión respecto de los desafíos del transporte ferroviario en Chile.
Durante el gobierno del expresidente Gabriel Boric (quien ejerció su mandato entre 2022 -2025), se impulsó con fuerza el plan “Trenes para Chile”. Esta política buscó fortalecer la Empresa de los Ferrocarriles del Estado (EFE), junto con una agenda orientada a recuperar y expandir el tren como medio de transporte de pasajeros, mejorando la conectividad en distintas regiones del país.
Bajo esta administración se alcanzaron hitos relevantes de modernización, como la puesta en marcha de los trenes más rápidos de Sudamérica en el tramo Estación Central-Curicó, capaces de alcanzar los 160 km/h; la incorporación de nuevas flotas de origen chino para los servicios regionales; el avance del proyecto ferroviario Melipilla-Santiago; y el impulso a los estudios del futuro tren Santiago-Valparaíso. Gracias a esta política, EFE alcanzó un récord cercano a los 66 millones de pasajeros transportados durante 2025, la cifra más alta de su historia. Sin embargo, tras el cambio de gobierno, la continuidad del proyecto Santiago-Valparaíso quedó en revisión por decisión de la administración del presidente José Antonio Kast, que suspendió el proceso para reevaluar su viabilidad técnica y económica.
Si bien las diferencias geográficas, demográficas y económicas entre ambos países son evidentes, la experiencia china muestra el impacto que puede tener una política ferroviaria sostenida durante décadas. En Chile, el impulso dado al plan “Trenes para Chile” reabrió el debate sobre el ferrocarril como herramienta de integración territorial y transporte público, aunque parte de sus proyectos hoy enfrentan un escenario de revisión.


