Gran Sala Sinfónica Nacional celebra su primer aniversario como referente de la música sinfónica en Sudamérica
A un año de su inauguración, la Gran Sala Sinfónica Nacional conmemoró su primer aniversario consolidándose como uno de los principales espacios para la música sinfónica en Sudamérica. Desde la apertura oficial de sus puertas, el 10 de julio de 2025, la sala ha recibido a más de 51 mil asistentes en el marco de una intensa programación que reafirma su vocación como punto de encuentro caracterizado por la excelencia artística.
Durante este período, la Gran Sala Sinfónica ha sido escenario de la tradicional temporada sinfónico-coral de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, además de conciertos especiales y familiares, ciclos de piano y música de cámara, entre otras actividades. Esta labor fue reconocida con el Gran Premio 2025 del Círculo de Críticos de Arte de Chile.
La celebración del aniversario reunió nuevamente a la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile y al Coro Sinfónico Universidad de Chile, bajo la dirección del maestro chileno Helmuth Reichel, radicado en Alemania, para interpretar el monumental oratorio Elías, op. 70, de Felix Mendelssohn, junto a los solistas Pilar Garrido, Carolina Faria, Gonzalo Quinchahual y Christian Senn.
La instancia contó además con una propuesta artística inédita. El colectivo chileno Delight Lab presentó, a modo de obertura, una creación concebida especialmente para esta celebración, que integró diseño lumínico y música.
Un espacio de excelencia artística para el país
Tras la intervención del colectivo, la función del viernes 10 de julio contó con una breve ceremonia conmemorativa, en la que la rectora de la Universidad de Chile, profesora Alejandra Mizala, señaló que “Hoy celebramos el primer aniversario de este espacio, pero también una convicción que forma parte de la identidad de la Universidad de Chile: que la creación artística no constituye un complemento de la vida universitaria, sino una de las formas más profundas de conocer, cultivar la sensibilidad, ampliar nuestra imaginación y fortalecer la vida democrática”.
Asimismo, recalcó que “cuidar esta Sala significa mucho más que preservar un edificio extraordinario: significa mantener vivo un proyecto cultural construido durante décadas por generaciones de universitarias y universitarios, y seguir abriendo sus puertas para que nuevas personas descubran aquí la capacidad del arte para emocionarnos, reunirnos y comprender mejor el mundo”.
Por su parte, la directora del Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile, Dominique Thomann, destacó el camino recorrido por la Gran Sala durante su primer año de funcionamiento: “En estos doce meses hemos visto crecer y brillar a los elencos musicales del CEAC en este espacio, alcanzando niveles de excelencia que hoy posicionan a la Gran Sala Sinfónica Nacional como una de las salas sinfónicas más importantes de Sudamérica. Sin embargo, lo que más nos importa no son los reconocimientos, sino haber confirmado que esta sala se ha vuelto relevante: relevante para los músicos, para la ciudad y el país y, sobre todo, para el público, que con su presencia constante le ha dado sentido real a este proyecto”.
En tanto, el concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, Alberto Dourthé, valoró el significado que este espacio ha adquirido para los elencos artísticos y para la comunidad. “Hoy celebramos con orgullo el primer aniversario de la Gran Sala Sinfónica Nacional. Este espacio fue concebido para convertirse en el corazón musical de nuestro país. Más que un recinto, es un punto de encuentro donde la excelencia acústica y el diseño arquitectónico se funden para revelar la esencia de cada instrumento. Aquí no solo interpretamos música: preservamos nuestra memoria cultural, nutrimos la formación de nuevas generaciones y abrimos espacios para la creatividad y el intercambio”.
Tras la ceremonia, los elencos interpretaron Elías, monumental obra de Mendelssohn considerada uno de los grandes oratorios del romanticismo. Se trata de una partitura de gran complejidad y profundidad expresiva que la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile y el Coro Sinfónico Universidad de Chile no interpretaban juntos desde 2009.
Comunicaciones CEAC. Texto: Priscilla Springinsfeld / Fotos: Jacqueline Uribe



