Buscan contribuir al desarrollo de la lectura crítica en entornos digitales
• El trabajo está centrado en contextos de lectura en Internet y su objetivo no sólo es aportar al desarrollo teórico, sino también a generar evidencia que pueda contribuir a fortalecer el desarrollo de la lectura crítica en espacios digitales.
El creciente volumen de información que circula en entornos digitales ha intensificado las dudas sobre su confiabilidad, pues en muchos casos los contenidos disponibles se contradicen entre sí o presentan información falsa. Ejemplo de ello son temas como la alimentación, la salud o el medio ambiente.
En ese marco, formarse opiniones fundamentadas y desarrollar pensamiento crítico se ha convertido en todo un desafío, particularmente para los estudiantes universitarios, quienes en su proceso de formación profesional recurren de manera constante a Internet para apoyar su aprendizaje.
Con la finalidad de comprender este fenómeno, el Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje (ILCL) de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso desarrolla una investigación liderada por el académico Fernando Moncada, en el marco de un proyecto Fondecyt Regular titulado “Revisión del conocimiento en internet: efectos offline y online de variables individuales, textuales y contextuales en estudiantes universitarios”.
El objetivo central de este trabajo es estudiar la “revisión del conocimiento”, es decir el proceso mediante el cual una persona revisa y corrige una creencia equivocada al enfrentarse a información correcta que la contradice. “Queremos entender qué factores hacen que ese proceso sea más o menos exitoso, o sea, por qué algunas personas logran corregir una idea errónea al leer en Internet y otras no”, explicó el investigador.
Según el profesor Moncada esta capacidad no siempre se desarrolla de manera sistemática, pues las personas suelen buscar o aceptar información que confirme sus creencias previas y les resulta difícil cuestionar sus propias ideas. “Corregir una concepción errónea no es algo que ocurra de forma automática. Incluso frente a evidencia que la contradice, esa idea puede mantenerse activa en nuestra memoria y seguir influyendo en la toma de decisiones. Por eso es importante estudiar este proceso, porque sabemos que hay condiciones que lo favorecen y que pueden fortalecerse”, señaló.
El académico agregó que este fenómeno se acentúa en el entorno digital, pues la información confiable convive con contenidos engañosos que muchas veces presentan una apariencia de credibilidad similar. Además, los alumnos no solo deben comprender lo que leen, sino también navegar entre distintos contenidos y evaluar su credibilidad. En ese sentido, manifestó que para el ámbito universitario se debe agregar un factor clave: los estudiantes están construyendo los marcos conceptuales que utilizarán en su vida profesional, por lo que mantener ideas erróneas puede tener consecuencias a largo plazo.
Lo que espera el estudio es identificar qué combinaciones de factores, relacionados con los textos, el contexto de lectura y las características del lector, favorecen o dificultan la revisión del conocimiento, factores que hasta ahora han sido estudiados en gran medida por separado. “Al combinar lo que ocurre durante la lectura con lo que cambia después en las creencias, esperamos poder distinguir no solo si ocurrió la revisión de esa creencia errónea, sino también cómo se desarrolla mientras la persona va leyendo y si se mantiene en el tiempo”, indicó.
Resultados
Este proyecto es uno de los primeros en abordar el fenómeno de la “revisión del conocimiento” en la lectura digital de los universitarios chilenos, una población que presenta características que no siempre están representadas en la investigación internacional.
En ese sentido, el investigador explicó que sus resultados buscan aportar tanto al desarrollo teórico como a la creación de aplicaciones educativas ajustadas al contexto nacional, que sirvan como insumo en el diseño de estrategias educativas más efectivas. Asimismo, añadió que la “revisión del conocimiento” no es una capacidad fija, sino que puede desarrollarse a través de la educación. Por ejemplo, trabajando con textos que expliciten por qué ciertas ideas son incorrectas, fomentando la evaluación crítica de las fuentes o promoviendo objetivos de lectura más exigentes, donde los estudiantes tengan que argumentar o justificar su postura, especialmente en contextos de lectura en Internet.
El equipo de investigación que encabeza Fernando Moncada está integrado además por otros tres académicos del Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje de la PUCV: Romualdo Ibáñez, Andrea Santana y Cristóbal Julio. Además, se suman tesistas de los programas de Magíster en Lingüística Aplicada y del Doctorado en Lingüística de la Universidad.