Estudio de Portavoz pone en duda el estereotipo de la “Generación de Cristal”

Un análisis del GPS Ciudadano revela que jóvenes muestran niveles de manejo de la frustración y proyección de largo plazo similares o superiores a los de generaciones mayores.

Lejos de la imagen de fragilidad que suele atribuírseles, las generaciones más jóvenes en Chile no presentan mayores dificultades para enfrentar la frustración ni para pensar en objetivos de largo plazo. Así lo concluye un estudio del GPS Ciudadano de Datavoz que analizó percepciones y comportamientos de distintas generaciones en ámbitos como manejo del conflicto, estilos de comunicación y toma de decisiones.

De acuerdo con los resultados, un 63,4% de los jóvenes declara que, frente a una situación frustrante o de desacuerdo, mantiene la calma y busca soluciones, cifra que supera a la registrada en la Generación X y se equipara a la de Baby Boomers y la Generación Silenciosa. En tanto, la proporción de personas que señala sentirse sobrepasada y no enfrentar la situación es baja y similar en todos los grupos etarios.

“Los datos no respaldan la idea de que estemos frente a generaciones más frágiles emocionalmente”, señala Joao Acharan, director de Área de Dirección y Análisis en Datavoz. “Por el contrario, se observa una disposición importante a enfrentar los problemas de manera racional, sin diferencias relevantes atribuibles a la edad”.

El estudio también aborda los estilos de comunicación entre generaciones, otro punto donde suele instalarse la percepción de conflicto. En términos generales, la opción mayoritaria es adaptar la forma de comunicarse según la persona con la que se interactúa,
tendencia que es especialmente marcada entre Millennials y Generación Z. Más de la mitad de estos grupos declara ajustar su comunicación dependiendo del interlocutor, muy por sobre las generaciones mayores.

Pese a ello, el informe muestra altos niveles de convivencia intergeneracional. Más del 80% de los encuestados considera fácil comunicarse con personas bastante mayores, mientras que más del 60% afirma lo mismo respecto de comunicarse con personas más jóvenes, sin diferencias significativas entre generaciones.

Para Acharan, estos resultados invitan a matizar el debate público. “Existe una narrativa muy instalada sobre el choque generacional, pero la evidencia muestra que las brechas son menores y que, en la práctica, la comunicación entre generaciones funciona mejor de lo que se cree”, afirma.

Otro de los estereotipos cuestionados por el estudio es la supuesta orientación exclusiva de los jóvenes hacia la inmediatez. Según los datos, Millennials y Generación Z se identifican, al menos en la misma medida que las generaciones mayores, con la priorización de metas de largo plazo, incluso cuando estas implican costos en el presente.

Finalmente, al ser consultados directamente sobre quién tolera mejor o peor la frustración, la respuesta predominante en todas las generaciones es que ello depende más de la persona que de su edad, percepción especialmente fuerte entre Baby Boomers y la Generación Silenciosa.