[Podcast] Estado de excepción de Kast: Organizaciones plantean rechazar su idea de legislar

Sin posibilidad de circular libremente, de reunirse o de pertenecer a una agrupación durante 8 meses, es lo que plantea el proyecto de seguridad del ejecutivo, el cual entrega la potestad de decisión al Presidente para aplicar esta medida, al margen de la deliberación parlamentaria.

“Lo más importante a destacar en la iniciativa es el hecho de que el Presidente de la República en ejercicio haya decidido que era una buena idea enviar al Congreso un proyecto de ley que busca restringir nuestras libertades fundamentales”, señala Sebastián Benfeld, director ejecutivo de Escazú Ahora, una de las entidades que encabeza la declaración “La democracia no se negocia” y que fue llevada por más de 150 organizaciones hasta La Moneda días atrás en rechazo a la iniciativa.




“Obreros, los antiguos”: Nano Acevedo recupera la memoria de los trabajadores chilenos

El miércoles 7 de octubre se presentará en la Sala SCD Egaña una obra creada hace cinco décadas, que vuelve ahora en un disco con canciones, relatos y poesía sobre la vida, las luchas y las esperanzas de los trabajadores de los años 50.

Por Enrique Sepúlveda

“Obreros, los antiguos” es una obra que Nano Acevedo vuelve a poner en circulación después de cinco décadas, recuperando canciones y relatos que tienen como centro la vida de los trabajadores chilenos. El proyecto reúne y combina música, poesía y testimonios para reconstruir parte de esa memoria.

El disco, que cuenta con arreglos musicales de Mario Reyes, será presentado oficialmente el miércoles 7 de octubre, a las 19:30 horas, en la Sala SCD Egaña, ubicada en Avenida Larraín 5862, cuarto piso. El disco estará disponible para su compra en el lugar y su adquisición corresponderá también a dos entradas para el lanzamiento.

La presentación contará con un panel integrado por Miguel Davagnino, comunicador y conductor del programa Nuestro Canto; el periodista especializado en música David Ponce; y la cantante y académica María Eugenia Zúñiga. La conducción estará a cargo del propio Nano Acevedo.

La obra comienza con una obertura de Mario Reyes, Mauricio Mascaró y Marcelo Concha, con participación de vientos andinos, violoncello, bajo, guitarra, tiple y percusión. Luego aparecen canciones como Cómo va el martillo, El ladrillo una naranja, Yo te encontré, Surge la morena, Toma el manto de tu hijo, Lucha por los de antes y Vamos a seguir excavando.

Más que recuperar un disco antiguo, “Obreros, los antiguos” vuelve a poner en circulación una parte de la historia de los trabajadores chilenos, acercándola a nuevas generaciones a través de canciones y relatos que hablan de dificultades, luchas y esperanzas.




Estado de excepción de Kast: Organizaciones sociales plantean rechazar su idea de legislar 

Por Carolina Millalen

Sin posibilidad de circular libremente, de reunirse o de pertenecer a una agrupación durante 8 meses, es lo que plantea el proyecto de seguridad del ejecutivo, el cual entrega la potestad de decisión al Presidente para aplicar esta medida, al margen de la deliberación parlamentaria. 

“Lo más importante a destacar en la iniciativa es el hecho de que el Presidente de la República en ejercicio haya decidido que era una buena idea enviar al Congreso un proyecto de ley que busca restringir nuestras libertades fundamentales”, señala Sebastián Benfeld, director ejecutivo de Escazú Ahora, una de las entidades que encabeza la declaración “La democracia no se negocia” y que fue llevada por más de 150 organizaciones hasta La Moneda días atrás en rechazo a la iniciativa.

“Son muchas libertades en juego, pero también es mucho el tiempo en que esas libertades son suspendidas”, explica apuntando a la extensión de la propuesta que contempla hasta 240 días:

La aplicación del estado de excepción se surte además en el proyecto de herramientas como la interceptación de las comunicaciones, el requisamiento de bienes e incluso relegaciones, advierte:

Varios de los puntos ya están normados en la legislación, acota Sebastián Benfeld. “Hay todo un procedimiento que permite resguardar nuestros derechos. Acá, lo que se hace es suspender todas las garantías fundamentales que nos permiten vivir en sociedad y es ahí donde se afecta la democracia”. 

La declaración es parte de una serie de actividades que las organizaciones firmantes están entablando para visibilizar los efectos negativos de la reforma, donde próximamente acudirán al Congreso para llamar a las y los parlamentarios a que rechacen el proyecto que hoy dispone de urgencia simple y cuya discusión sobre la idea de legislar se pospuso hasta la primera semana de octubre:

“Muchos parlamentarios han hablado que el proyecto va a ser modificado, incluso en prensa se dice que ya se desechó, pero eso no es efectivo. En la práctica, cuando uno discute lo primero que se hace es votar la idea de legislar”.

Por otro lado, Benfeld advirtió que el proyecto al no estar en tabla de discusión se negocia a espaldas de la ciudadanía: “No ha sido puesto en tabla de discusión. Cuando se pone en tabla la gente puede ver lo que se está conversando. Hoy día en los pasillos del Congreso se está negociando cómo este proyecto va a  terminar”.

“La democracia exige que cualquier negociación sea transparente y de cara a la ciudadanía, que se ponga el proyecto en tabla y se discuta ahi cualquier tipo de modificación”, relevó al señalar que las libertades no son negociables:

“Queremos que vayamos como país en dirección completamente contraria: no restringir derechos sino que vayamos  proteger y fortalecer los derechos de la sociedad civil”.

“Tú, yo, cualquier persona”

La campaña también insta en que se avance sobre proyectos importantes para la sociedad civil “como es la protección de defensores ambientales”, acota el director ejecutivo de Escazú Ahora, al igual como cabe la posibilidad de reformar la ley 20.500 para el fortalecimiento de la participación ciudadana

Respecto a los defensores ambientales sostiene que son unos de los más afectados con este proyecto de seguridad que requiere una reforma constitucional, dado el alto número de muertes en la región continental y donde Chile no es una excepción, en tanto la violencia explícita se ha incrementado:

“Estas políticas no ayudan sino por el contrario: merman la posibilidad de que un defensor pueda tener algún tipo de protección ante este tipo de casos de agresión”, precisa  describiendo su figura: “Puede ser cualquier persona: tú, yo cualquier persona. Son básicamente quienes denuncian la tala ilegal de bosque, un vertedero ilegal, una quema en un lugar no autorizado. Son quienes protegen a todos, protegen nuestro ecosistema”.




Seremi de Salud tenía información hace un mes: Denuncian presencia de coliformes fecales en agua potable de La Serena

El diputado Bernardo Salinas y la concejala de La Serena, Rayén Pojomovsky, solicitaron al Contralor Regional de Coquimbo, Juan Pablo Leone, investigar la actuación de la SEREMI de Salud y de la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) frente a antecedentes que dan cuenta de incumplimientos en la calidad del agua y deficiencias asociadas a servicios sanitarios operados por Aguas del Valle S.A. La presentación busca establecer si los organismos competentes actuaron oportunamente y adoptaron las medidas necesarias para proteger a la población.

Entre los antecedentes expuestos se encuentra la detección de E. coli registrada el 27 de julio en el sector Cuatro Esquinas de La Serena. Según la información recopilada por las autoridades, el correspondiente sumario sanitario fue iniciado el 31 de agosto, más de un mes después de la detección, situación que motivó cuestionamientos respecto de los procedimientos y tiempos de respuesta de la autoridad sanitaria.

“Los antecedentes que tenemos a disposición nos hablan de un actuar gravísimo por parte de Aguas del Valle y una tardanza inaceptable de la Seremi de Salud en iniciar los sumarios, que resulta sospechosa”, afirmó el diputado Bernardo Salinas. El parlamentario pidió que se determine cómo se gestionó la información conocida por los organismos fiscalizadores y qué medidas fueron adoptadas frente a los incumplimientos detectados.

En Monte Patria, en tanto, muestras analizadas registraron concentraciones de nitratos de hasta 111 mg/L, cifra que supera el límite de 50 mg/L consignado en los antecedentes de la denuncia. Entre las mediciones se incluye una realizada en el lavamanos de enfermería de un jardín infantil. A ello se agregan observaciones de la SISS realizadas en agosto a la PTAS de Monte Patria, donde se constató que la empresa no había ejecutado las mejoras requeridas para abordar problemas de malos olores.

La concejala Rayén Pojomovsky cuestionó especialmente la comunicación de estos episodios a la comunidad. “Me preocupa que la Seremi de Salud jamás haya advertido a la población de nuestra comuna, porque consumir agua con coliformes fecales está absolutamente prohibido por sus impactos en la salud. Espero que la Seremi de Salud dé un paso al costado, por respeto a nuestros vecinos y vecinas”, señaló.

La presentación solicita a la Contraloría revisar la trazabilidad de las notificaciones entre los organismos involucrados, las medidas de información adoptadas frente a los hallazgos y el cumplimiento de las instrucciones impartidas a Aguas del Valle. Con ello, las autoridades buscan determinar eventuales responsabilidades administrativas y establecer si los procedimientos de fiscalización y respuesta se ajustaron a las obligaciones de los organismos públicos.

Seremi de Salud 

Al ser consultado el equipo de la Seremi de Salud de Coquimbo, Karen Irribarra Vergara explicaron que están trabajando en una respuesta institucional, pero al cierre de esta edición dicha respuesta aún no se ha expresado.

 

 




Septiembre Amarillo: ¿qué nos impide decir “necesito ayuda”?

  • En 2025, Chile registró 1.927 muertes por suicidio. Especialista UCSC explica qué barreras dificultan buscar apoyo y qué señales pueden alertar al entorno.

“Los demás tienen sus propios problemas”, “debería poder con esto solo/a” o, simplemente, “no quiero molestar a nadie”. Son pensamientos que pueden parecer cotidianos, pero también transformarse en una barrera cuando una persona atraviesa un momento difícil y necesita pedir ayuda. ¿Qué hace que, incluso frente a un malestar intenso, resulte tan difícil decir “no estoy bien”?

Durante Septiembre Amarillo, mes dedicado a la concientización y prevención del suicidio, la conversación sobre salud mental también pone el foco en aquello que ocurre antes de que una persona busque apoyo.

En Chile, durante 2025 se registraron 1.927 defunciones por suicidio, de acuerdo con cifras del Ministerio de Salud, manteniéndose una tendencia a la baja desde 2023. La dimensión del fenómeno también puede observarse en las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS): para 2019, Chile registró una tasa de mortalidad por suicidio de 9,0 por cada 100 mil habitantes. Ese mismo año, la tasa fue de 14,9 por cada 100 mil habitantes en hombres y de 3,2 en mujeres, evidenciando una marcada diferencia según sexo.

Las cifras nacionales también muestran diferencias según edad. Las tasas más altas se concentran en hombres mayores de 65 años, mientras que, al considerar el número total de fallecimientos, el grupo de 20 a 29 años concentra la mayor cantidad. Entre adolescentes, en tanto, existe preocupación por los intentos de suicidio y las autolesiones, especialmente entre mujeres.

Más allá de las cifras, la prevención también implica comprender qué ocurre antes de que una persona llegue a pedir ayuda. “Existen múltiples factores que pueden hacer que, para algunas personas, sea muy difícil reconocer que necesitan ayuda y dar el paso de buscar apoyo, tanto en su entorno cercano como a nivel profesional”, explica Esperanza Carrasco, psicóloga y especialista de la Dirección de Apoyo a los Estudiantes de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC).

Según explica la profesional, entre estas dificultades “se encuentran las llamadas barreras actitudinales, relacionadas con creencias y percepciones de la propia persona, como el estigma asociado a la salud mental, el miedo a ser juzgada, la vergüenza o la creencia de que debería ser capaz de resolver sus dificultades por sí misma”.

A estas se suman barreras estructurales, como el costo económico, el desconocimiento respecto de dónde y cómo solicitar ayuda, las dificultades para compatibilizar la atención con las responsabilidades académicas o laborales y las listas de espera.

La sensación de convertirse en una carga para los demás también puede profundizar esta dificultad. Incluso experiencias previas en las que una persona sintió que sus emociones fueron minimizadas o que no fue comprendida pueden hacer que, en el futuro, le resulte más difícil volver a pedir apoyo.

“Escuchar sin juzgar, preguntar con interés ‘¿cómo estás realmente?’ y transmitir que acompañar y apoyar a alguien no es una molestia puede ayudar a disminuir esta barrera y facilitar la búsqueda de apoyo”, señala la psicóloga.

Pero pedir ayuda no es la única dificultad. En ocasiones, quienes atraviesan un momento de intenso malestar no expresan directamente lo que están viviendo, por lo que el entorno puede cumplir un papel importante en la detección de señales de alerta.

“No existe una señal única”, advierte la especialista. Sin embargo, explica que “es posible prestar atención a cambios significativos en el comportamiento, como aislarse, dejar de participar en actividades que antes disfrutaba, descuidar responsabilidades o presentar modificaciones importantes en el estado de ánimo, el sueño, la alimentación o el consumo de alcohol u otras sustancias”.

También es importante atender a expresiones de desesperanza, a la sensación de ser una carga o a comentarios relacionados con no querer seguir viviendo o desaparecer. Frente a estas señales, la recomendación es no asumir que “ya se le va a pasar” y abrir un espacio de conversación.

“Preguntar directamente cómo se siente una persona o si ha pensado en hacerse daño no aumenta el riesgo. Por el contrario, puede abrir una oportunidad para que esta exprese lo que está viviendo y reciba apoyo”, explica Carrasco.

Acompañar también es escuchar

Cuando existe preocupación por alguien cercano, no siempre es necesario encontrar las palabras perfectas ni tener todas las respuestas. Lo primero, plantea Carrasco, es acercarse desde una preocupación genuina y sin juicios.

Una alternativa puede ser expresar directamente lo que se ha observado: “He notado que (…) y me preocupa cómo estás. ¿Quieres que conversemos?”.

Escuchar más que hablar, validar lo que la persona está sintiendo y evitar respuestas que minimicen su experiencia también son acciones importantes. Frases como “tienes que poner de tu parte” o “hay gente que está peor” pueden dificultar que alguien vuelva a expresar lo que está viviendo.

En cambio, acompañar y facilitar el acceso a ayuda especializada puede marcar una diferencia, especialmente cuando el malestar supera las herramientas personales o las redes de apoyo cercanas.

“Muchas veces, el primer paso para pedir ayuda es que alguien se atreva a preguntar: ‘¿Cómo estás realmente?’”, concluye la especialista.




¿Por qué el asado sigue teniendo rostro de hombre? La respuesta está en la familia

  • Investigación aborda cómo las tradiciones alimentarias transmiten roles de género y por qué ciertas prácticas siguen asociándose principalmente a los hombres.

“¿Un asaito?”, preguntan un actor y un periodista en un icónico comercial. Cada septiembre, la parrilla se vuelve protagonista de las celebraciones de Fiestas Patrias y, junto a ella, la figura masculina del parrillero. Pero ¿por qué el asado terminó asociado principalmente a los hombres?

Para Dra. Claudia Troncoso, académica de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), la respuesta está en la forma en que culturalmente se han construido los roles en torno a la alimentación. “No es por capacidad, sino por construcción sociocultural de género”, explica.

La académica señala que el asado ocupa un lugar particular dentro de las prácticas alimentarias y sociales. “El asado es la excepción en la comensalidad; mientras la cocina diaria presenta un rol que se asocia a funciones realizadas por mujeres, el asado es un espacio masculinizado, un rol heredado por tradición que incluso es visto como ‘invadido’ si lo hace una mujer”, sostiene.

La asociación entre hombres y parrilla, entonces, no respondería a una habilidad particular para cocinar con fuego: “Es un estereotipo de género, no una habilidad natural particular de los hombres”.

La explicación también puede encontrarse en la manera en que estos roles se aprenden dentro de las familias. La investigación “Traspaso intergeneracional de saberes alimentarios en personas mayores, rol de género en el relato de estudiantes universitarios”, desarrollada por la Dra. Troncoso junto al equipo de investigación “Colaboración en envejecimiento saludable” (COLABORA) de la UCSC, abordó cómo las experiencias de personas mayores influyen en los patrones alimentarios de los jóvenes.

El estudio, financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) a través del proyecto InES Género UCSC, identificó a las mujeres de la familia como las principales transmisoras de prácticas alimentarias.

“Se encontró que durante la niñez y la adolescencia, la influencia en la alimentación recae principalmente en las mujeres de la familia, especialmente madres y abuelas, quienes son reconocidas como las encargadas de mantener y transmitir las tradiciones culinarias”, sostiene la especialista.

La Dra. Troncoso explica que esta división de tareas y saberes, que tradicionalmente posiciona a la mujer como principal transmisora de la cultura alimentaria, se transmite desde edades tempranas. “Los roles de género en la alimentación se aprenden desde niños dentro del hogar. La familia es el principal agente de transmisión de estos saberes y prácticas, que se transmiten de una generación a otra”.

En la investigación se encontró que todos los participantes mencionaron a familiares mujeres como figuras que habían influido en sus actuales patrones alimentarios, con un papel especialmente relevante de madres y abuelas en la transmisión de técnicas culinarias y del patrimonio gastronómico familiar.

Es ahí donde la figura del parrillero vuelve a adquirir relevancia. Para la académica, no se trata solamente de quién sostiene las pinzas durante una celebración, sino de un símbolo que permite observar cómo se mantienen y también se negocian los roles de género en torno a la alimentación.

“El parrillero es un símbolo cultural que evidencia cómo la alimentación reproduce y negocia roles de género”, plantea la investigadora. Desde esta perspectiva, la escena de un hombre frente a la parrilla concentra una tradición que se ha mantenido en el tiempo, incluso en un contexto donde existe mayor cuestionamiento de la distribución de estas funciones.

El equipo investigador identificó allí tres elementos: “la perpetuación de una estructura en la alimentación que faculta a los hombres a flexibilizar su rol en los quehaceres alimentarios”, “la tensión entre tradición y cambio” y “la brecha entre discurso y práctica”.

Esta última tensión resulta especialmente relevante para comprender por qué una representación puede ser cuestionada y, al mismo tiempo, continuar presente en las celebraciones.

“Aunque los jóvenes reconocen la desigualdad, muchos no modifican su comportamiento”, señala la académica. A esto se suma que hombres adultos y mayores pueden ser conscientes de esta situación, pero continuar reproduciendo el rol, fenómeno que el equipo investigador identificó como una “paradoja hermenéutica”.

De esta manera, la figura del parrillero permite mirar las Fiestas Patrias no solo como una celebración, sino también como un espacio donde nada es casual: ni el nombre de la cueca, ni el del terremoto, ni quién prepara el asado.




¿Volver a entrenar con el buen tiempo? Las claves para hacerlo sin lesionarse

  • Comenzar gradualmente, incorporar ejercicios de fuerza, respetar los periodos de descanso y evitar las horas de mayor calor son algunas de las recomendaciones.

La llegada de días más largos y temperaturas agradables suele motivar a muchas personas a retomar caminatas, trotes y entrenamientos al aire libre. El problema aparece cuando, después de varios meses de menor actividad, se pretende comenzar desde el mismo nivel que se tenía antes del invierno.

Para Luis Flores, jefe de carrera de Kinesiología de la Universidad de O’Higgins (UOH), el regreso “debe ser gradual y progresivo. Empezar por debajo de lo que uno cree que puede hacer y subir de a poco”, detalla.

El especialista explica que, si bien se recomienda alcanzar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada y complementar con ejercicios de fuerza dos días por semana, quienes vienen de un periodo de inactividad no deberían intentar alcanzar inmediatamente esas cifras. “Esa es la meta, no el punto de partida”, enfatiza.

Precisamente, uno de los principales errores es intentar recuperar rápidamente el nivel físico que se tenía antes. Flores lo resume como “hacer demasiado y demasiado pronto, es decir, retomar según lo que uno recuerda de lo que se hacía antes y no según el estado en el cual estoy actualmente”.

Volver de manera progresiva

Retomar inmediatamente las mismas distancias, velocidades o pesos tampoco es recomendable. Aunque una persona pueda sentir rápidamente que recuperó su capacidad para realizar ejercicio, no todas las estructuras del organismo se adaptan a la misma velocidad.

“Después de meses de inactividad, el sistema cardiorrespiratorio se recupera relativamente rápido, pero tendones y huesos se adaptan más lento”, explica el kinesiólogo.

Para una persona que lleva meses sin realizar actividad física, una primera sesión puede durar entre 20 y 30 minutos a una intensidad moderada, utilizando como referencia la posibilidad de mantener una conversación mientras se ejercita.

“La idea es terminar con la sensación de que se podría haber hecho un poco más”, señala Flores.

Para quienes quieren volver a correr, la recomendación también es avanzar por etapas. “Para quien lleva meses inactivo, conviene alternar caminata y trote, por ejemplo, un minuto trotando y dos minutos caminando, e ir reduciendo las pausas. Quien parte de cero puede empezar solo caminando de forma vigorosa”.

Durante las primeras semanas, Flores recomienda entrenar entre dos y tres días no consecutivos, incorporando fuerza en al menos dos de esas jornadas. Los días libres pueden destinarse a caminatas suaves.

Dolor muscular no siempre significa lesión

El regreso brusco puede favorecer principalmente lesiones por sobreuso de las extremidades inferiores. En corredores, Flores identifica entre las zonas más afectadas la rodilla, el pie y el tobillo, además de cuadros como las tendinopatías de Aquiles y rotuliana.

Sin embargo, sentir dolor después de entrenar no significa necesariamente que exista una lesión. El dolor muscular de aparición tardía -conocido como DOMS- suele ser difuso, aparecer entre 24 y 72 horas después del ejercicio, mejorar al moverse y desaparecer dentro de tres a cinco días.

Distinto es cuando la molestia “es puntual y localizada; aparece de golpe durante el ejercicio; se acompaña de hinchazón, hematoma o cojera; empeora con el uso o dura más de una semana”.

También hay otras señales que pueden advertir que se está aumentando la carga demasiado rápido. Flores llama a poner atención a un “dolor localizado que empeora de una sesión a otra”, así como al cansancio persistente o un empeoramiento del sueño.

Calentar y también descansar

Dedicar algunos minutos a preparar el cuerpo antes de entrenar es recomendable, aunque Flores aclara que el calentamiento por sí solo no garantiza que una persona no vaya a lesionarse.

“Bastan 10 a 15 minutos progresivos: primero actividad general suave y luego movimientos parecidos al ejercicio que se va a hacer”, explica.

Respecto de la prevención de lesiones, advierte que el calentamiento “no protege de lesiones de forma inmediata”. Más importante es mantener regularmente un trabajo de fuerza, equilibrio y pliometría que permita preparar al organismo para las exigencias del ejercicio.

El descanso es igualmente relevante. “Las adaptaciones del cuerpo ocurren durante el descanso”, sostiene Flores, quien aconseja dejar al menos 48 horas antes de volver a trabajar intensamente el mismo grupo muscular y priorizar un buen dormir.

“La recuperación y el estilo de vida pesan en el riesgo de lesión tanto como los parámetros de entrenamiento”, agrega.

El calor importa

La llegada de la primavera implica -además- comenzar a entrenar bajo temperaturas más elevadas. En jornadas de calor, Flores recomienda privilegiar las primeras horas de la mañana o el atardecer y evitar aproximadamente el periodo entre las 12:00 y las 17:00 horas.

También aconseja aclimatarse progresivamente durante una o dos semanas, utilizar ropa clara y protector solar e hidratarse antes, durante y después de la actividad física, evitando también beber líquidos en exceso.

Junto a ello, señala que no todas las personas deberían volver a entrenar sin una evaluación previa, consultando particularmente en el caso de personas sedentarias con enfermedades como diabetes o cardiopatías, quienes mantienen lesiones anteriores sin resolver o presentan síntomas como dolor de pecho, falta de aire desproporcionada, palpitaciones o desmayos.

“Ponerse en forma” rápidamente

Con el verano cada vez más cerca, otro error frecuente es aumentar excesivamente el entrenamiento con la intención de conseguir resultados físicos en pocas semanas.

Flores advierte que los “picos de carga” pueden provocar lesiones por sobreuso, pero también tener una consecuencia que va en sentido contrario al objetivo inicial: abandonar nuevamente la actividad física. “Una lesión en el primer mes suele terminar con el hábito”, enfatiza.

Por eso, para quienes quieran aprovechar el buen tiempo para volver a moverse, el especialista resume sus recomendaciones en cinco acciones: “Partir por debajo de lo que se cree posible; sumar fuerza dos veces por semana, sobre todo de cadera y piernas; calentar 10 a 15 minutos de forma progresiva y específica; respetar el calor, entrenar temprano o al atardecer e hidratarse; y escuchar al cuerpo”.

La clave, plantea Flores, es que el entusiasmo propio de esta época del año no lleve a intentar recuperar en unas pocas semanas lo que el organismo necesita reconstruir progresivamente.




Estructura social e incertidumbre: cuando proyectar el futuro se vuelve más difícil en Chile

·       Distintos indicadores muestran un escenario de “malestar” que cruza las condiciones de vida, las expectativas sobre el país y el bienestar de las personas.

Según un estudio de Cadem, el 58% de los chilenos cree que el país estará peor en el futuro, mientras un 43% anticipa un deterioro de la economía, un 51% un aumento de la delincuencia y un 50% un escenario político más complejo. A estas cifras se suman los resultados de una Encuesta 5C -de la misma empresa- que registran un 63% de sentimientos negativos, con estrés y cansancio de 37% y 31%, respectivamente, como principales expresiones. Las dificultades para pagar deudas, consumir, ahorrar o invertir completan un escenario en que la posibilidad de proyectarse aparece estrechamente vinculada con las condiciones concretas de vida.

Para el académico del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad de O’Higgins (UOH), Jorge Gallardo, la convergencia de estos indicadores no puede por sí sola explicar la experiencia cotidiana de las personas ni comprenderse únicamente desde el desempeño o crecimiento económico. Su lectura se vincula con hallazgos de las ciencias sociales desarrollados en Chile durante las últimas tres décadas, que han examinado cómo el empleo, la protección social, el acceso a la salud y las condiciones materiales inciden en el bienestar.

“El problema no radica en que las personas sean más sensibles, más débiles o estén más tristes que en el pasado. Cada vez existe mayor evidencia de que la actual estructura social está teniendo un impacto significativo en la salud mental de la población. Esta situación representa un desafío importante, ya que diversos indicadores muestran un deterioro sostenido del bienestar de las personas. Un ejemplo de ello es el aumento exponencial del consumo de psicofármacos durante la última década”, confirma el docente.

Gallardo plantea así que el malestar expresado en las mediciones no debería atribuirse a una mayor fragilidad individual. Su argumento apunta a condiciones sociales que pueden sostener en el tiempo experiencias de cansancio, incertidumbre y sufrimiento, hasta afectar la manera en que las personas viven el presente y anticipan lo que viene. Como dato adicional, añade que parte de la población estaría concentrada en mantener las condiciones básicas de su vida.

“Cuando una parte importante de la población debe concentrar sus esfuerzos en sostener lo básico, disminuye el margen para pensar en proyectos de largo plazo. Por eso, el malestar no puede entenderse únicamente como una experiencia emocional individual: también expresa las dificultades para sostener una vida con estabilidad y seguridad. Esa dimensión social ayuda a explicar por qué se deterioran las expectativas sobre el futuro”, añade el experto.

Condiciones para cambiar

Frente a este escenario, el académico plantea respuestas que deben operar en distintos niveles: desde el ámbito microsocial, con apoyos dirigidos directamente a las personas y sus experiencias, hasta el macrosocial, donde se involucren condiciones que mejoren su calidad de vida, como “una mayor estabilidad laboral, garantías de acceso al sistema de salud y el fortalecimiento de los espacios de participación capaces de recoger las necesidades de la ciudadanía”.

Para Gallardo, la esfera política también ocupa un lugar relevante entre los factores que determinan el presente y las expectativas sobre el futuro, por su capacidad para recoger experiencias ciudadanas y traducirlas en decisiones que inciden directamente en ámbitos como el empleo y la seguridad social.

“También debemos incorporar la dimensión política para comprender este escenario, porque muchas de las condiciones que afectan la vida cotidiana se definen en esos espacios. Si existe una distancia entre la ciudadanía y quienes toman esas decisiones, se vuelve más difícil transformar el sufrimiento y el malestar en respuestas capaces de modificar las condiciones que los generan”. No se trata, por tanto, solo de atender el malestar una vez instalado, sino de intervenir anticipadamente sobre las condiciones que pueden producirlo, sugiere el doctor en Sociología.

Recuperar la confianza

Para el sociólogo, esta relación entre condiciones sociales, participación y bienestar permite comprender que recuperar las expectativas de futuro no consiste únicamente en modificar una percepción: implica generar condiciones que hagan posible volver a proyectar una vida que, para una parte de la población, se ha vuelto más difícil de sostener.

“Recuperar la confianza supone que las personas puedan volver a reconocer una relación entre sus problemas cotidianos y las decisiones que se toman para abordarlos. Eso implica, por ejemplo, contar con mayor seguridad respecto del trabajo, la salud y las pensiones, pero también revisar cómo las políticas públicas responden a fenómenos como la baja natalidad o la incertidumbre frente a la vejez, agrega el cientista social a modo de llamar la atención respecto de estos factores igualmente condicionantes.

Gallardo insiste en que volver a proyectarse exige algo más que recuperar el optimismo: requiere condiciones que permitan recuperar un margen de seguridad para construir proyectos de vida. “Cuando las condiciones para vivir con estabilidad se debilitan, también se debilita nuestra capacidad de imaginar el futuro. Por eso, no son problemas individuales los que atañen a la sociedad chilena: son problemas que produce la estructura social de nuestro país”, concluye el miembro del cuerpo académico del Doctorado en Ciencias de la Salud UOH, invitando a todos los sectores de la vida pública a participar de estos cambios estructurales necesarios para Chile.




Lo que hay tras cada noticia 23 de Septiembre 2026




Escuela Regional por la Libre Determinación aborda la crisis climática, el desplazamiento y la defensa del agua

La séptima sesión del proceso formativo se realizó este lunes 21 de septiembre con experiencias de Chile, Panamá y Guatemala para reflexionar sobre algunos de los desafíos que enfrentan los pueblos indígenas: la crisis climática, el desplazamiento, la protección del agua y los bienes comunes, junto con la agroecología y las economías comunitarias.

La Escuela Regional por la Libre Determinación de los Pueblos Indígenas de Abya Yala realizío su séptima sesión, correspondiente a “Crisis climática y desplazamiento. Agua y bienes comunes. Agroecología y economía comunitaria”.

La jornada convocó nuevamente a lideresas indígenas de distintos territorios de Abya Yala para abordar problemáticas que tienen una relación directa con la vida de las comunidades, la protección de sus territorios y la continuidad de sus formas propias de organización y subsistencia.

La sesión estuvop acompañada por Gustavo F. Guarachi López, sociólogo especialista en proyectos climáticos, agroecología y desarrollo endógeno. Actualmente se desempeña como consultor internacional en temáticas climáticas, pueblos indígenas y Buen Vivir.

Su participación aportó con una perspectiva relacionada con los desafíos que plantea la crisis climática y la necesidad de fortalecer alternativas vinculadas al desarrollo de los territorios y las comunidades.

La apertura energética estuvo a cargo de Kinyapiler Johnson, de Panamá, Gunadule (Guna) de la Comarca Gunayala y miembro de la Narguna. Investigador de la cultura guna, especialmente del idioma guna-castellano, se desempeña también como traductor y ha desarrollado durante más de 20 años conferencias y asesorías a estudiantes e investigadores sobre los gunas.

La dimensión territorial y comunitaria fue aportada por Nancy González, de Guatemala, mujer Maya Tz’utujil de San Pedro La Laguna, Sololá. Como lideresa comunitaria y activista por la defensa y el cuidado del agua, aportó al encuentro la experiencia de quienes trabajan directamente en la protección de este bien fundamental para las comunidades.

Cuando el territorio está en el centro del debate

La séptima sesión plantea una reflexión que conecta distintos aspectos de la realidad indígena: clima, territorio, agua, alimentación, desplazamiento y economía comunitaria.

El tratamiento conjunto de estos temas implica abrir un espacio de intercambio sobre las experiencias que viven los pueblos indígenas frente a las transformaciones ambientales y sociales que afectan sus territorios, así como sobre las respuestas y alternativas que pueden construirse desde las propias comunidades.

La agroecología y la economía comunitaria incorporan además una dimensión práctica al proceso formativo, vinculando la defensa del territorio con las formas de producción, alimentación y organización económica que desarrollan los pueblos.

Lo que fue la jornada forma parte de las 10 sesiones articuladas de la Escuela Regional, concebidas para fortalecer la reflexión, el intercambio de experiencias, la construcción colectiva de propuestas y la articulación entre las lideresas participantes.

La Universidad del Liderazgo Político, Empresarial y Social de Gobierno de Chile (ULG) participa en este proceso como institución certificadora, acompañando el reconocimiento formal de la formación desarrollada por las participantes.

La defensa del territorio también es la defensa de la vida, del agua, de la alimentación y del futuro de los pueblos.

“Nuestra voz construye el futuro de Abya Yala.”